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Cuando en 'El banquete' se discute sobre la naturaleza de Eros, el dios del amor, esta es una de las explicaciones ofrecidas

Dice Platón en El banquete que “donde haya un lugar bien florido y bien perfumado, ahí Eros se posa y permanece”. En una traducción un tanto más anticuada del mismo pasaje podemos leer: 

[…] el Amor jamás se detiene en lo que no tiene flores, o que las tiene ya marchitas, ya sea un cuerpo o un alma o cualquier otra cosa: pero donde encuentra flores y perfumes, allí fija su morada. 

Eros o Amor son otros nombres de la Vida o, dicho con más precisión, de lo vivo, pues la existencia adquiere vitalidad sólo cuando se encuentra inundada por Eros, aguijoneada por ese tábano que lo mismo puede ser la inspiración o el deseo, la pasión, la alegría, el riesgo, el desenfreno, la embriaguez, la pérdida de la mesura; el amor, en fin, hacia todo lo que hacemos y vivimos.

En ese mismo fragmento del diálogo, que es una línea de Agatón, se dice que Apolo descubrió las artes del arco, la medicina y la adivinación “guiado por el deseo y el amor”, lo cual hace que ese dios hijo de Zeus, símbolo de la lucidez y la inteligencia, “puede considerarse un discípulo de Eros” (“puede decirse que el Amor es el maestro de Apolo”, dice la otra traducción). 

Cuando Eros irrumpió en el mundo, hizo florecer el páramo que hasta su llegada estaba gobernado únicamente por la Necesidad (Ananké). Desde entonces, dioses y hombres podemos encontrar amor en lo que hacemos y vivimos, y no sólo la dura cara de la obligación y la necesidad.

 

Del mismo autor en Pijama Surf: Según Platón, con cada cambio en nuestra vida experimentamos un poco de inmortalidad

 

Twitter del autor: @juanpablocahz

 

Imagen: Lamiaa Ameen

Ni pérdidas ni ganancias: esta parábola nos recuerda que la vida es más rica fuera de la dualidad (VIDEO)

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/14/2018

Una fábula contada por Alan Watts sobre la falsa dualidad entre pérdida y ganancia, buena y mala suerte

Parte de nuestra cultura nos inclina con frecuencia e intensidad al pensamiento dual, esto es, a  pensar y experimentar la realidad desde premisas que implican dos términos opuestos y excedentes entre sí: lo bueno y lo malo, el éxito y el fracaso, la vida y la muerte, etc. En Occidente estamos especialmente habituados a codificar así la realidad, y mucho del sistema y la cultura en que vivimos lo fomenta.

Ciertas escuelas de pensamiento nos invitan a vivir y entender la vida con mucha menos rigidez y, en cambio, darnos cuenta de que es propio de la existencia presentarse con matices. De hecho, esa es la esencia de la vida: es tan amplia, tan llena de circunstancias, tan impredecible, que difícilmente puede ajustarse a los límites estrechos de una noción absoluta.

El video que ahora compartimos es una preciosa muestra de por qué la vida desborda fácilmente el pensamiento dual. Se trata de una historia tradicional china contada por Alan Watts, el filósofo de origen británico que sobre todo en la segunda mitad siglo XX difundió las enseñanzas del budismo zen.

Grosso modo, la parábola nos recuerda lo difícil que es hablar de ganancias o pérdidas cuando se intenta hacer un balance de la vida, pues el cambio propio de ésta puede trasnsformar un suceso afortunado en uno desafortunado y viceversa.

La mente dual nos dirá que esto es un contrasentido, o que vivir de ese modo es caer en cierta forma del relativismo o del nihilismo en donde nada importa pues todo es impredecible. Sin embargo, no se trata de eso, sino de intentar entender que la única forma de navegar el flujo de la vida es poniendo atención a las circunstancias presentes, experimentando a cabalidad el instante y actuando en función de eso, sin temor a la pérdida ni ansiedad por la ganancia. 

Sólo aquí y ahora, con las manos abiertas para aceptar los dones de la vida pero también para dejar ir lo que nos pide a cambio.

 

*Te recordamos que puedes usar la función "Subtítulos" de YouTube para activar éstos y después la opción "Traducir subtítulos" en el menú Configuración para tenerlos en español.

 

También en Pijama Surf: La parábola de la flecha envenenada: Buda sobre poner atención a lo que realmente nos ocurre