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El solsticio de invierno del 2017 ocurrirá el 21 de diciembre a las 16:48 tiempo universal. Aquí todo lo que necesitas saber para entender el significado de esta fecha astronómica y espiritual

El solsticio de invierno ha sido desde tiempos inmemoriales para culturas tradicionales es una de las fechas más significativas del año. Esta fecha es celebrada en el hemisferio norte alrededor del 21 de diciembre, en el momento en el que el Sol ingresa a Capricornio en su movimiento aparente del zodiaco y marca el inicio el invierno. Simbólicamente la fecha era vista como la muerte del Sol, que se hunde en el velo mortecino de la naturaleza seca y fría, para vivir un proceso de renacimiento gradual. 

El solsticio de invierno en el hemisferio norte ocurrirá a las 16:28 pm (hora universal) (10:28 am de México) el 21 de diciembre del 2017; en el hemisferio sur este será el momento del solsticio de verano.

El solsticio marca el punto en el que Sol aparenta llegar a su punto máximo sur o norte, dependiendo de si es invierno o verano,  en su excursión anual en relación al ecuador celeste. El término "solsticio" significa literalmente "sol quieto" y sugiere el momento de quietud o detenimiento que ocurre en los solsticios cuando el movimiento estacional del sol, visto desde la Tierra, se detiene en su límite norte o sur y revierte su dirección​. Una especie de pausa cósmica que marca un cambio estacional. En el norte este será el días más oscuro del año y el inicio oficial del invierno.

Notablemente este año el solsticio coincidirá casi con el ingreso de Saturno a Capricornio, lo cual ocurrirá en 19 de diciembre. Saturno es tradicionalmente el dios y planeta que rige esta oscura temporada invernal, siendo para los astrólogos el planeta que tiene su domicilio en Capricornio. Saturno permanecerá en este signo por 3 años. Los romanos también celebraban las fiestas de Saturno, las Saturnalias, en el solsticio de invierno o en las fechas próximas. El filósofo neoplatónico Porfirio mantiene que la fecha se debía justamente a que Saturno entraba a Capricornio, lo que tenía un significado esotérico. Ya que Capricornio es llamado "la puerta de los dioses", o, la puerta a través de la cual las almas ascienden o se liberan del mundo material (lo cual es hasta ciertamente paradójico, porque Capricornio es astrológicamente el planeta más ligado con la densidad material). Esto era recreado por la tradicional práctica que se realizaba en la Saturnalia de liberar temporalmente a los esclavos e invertir el orden establecido de la sociedad (los esclavos eran servidos con banquetes, regalos y demás). Cabe mencionar que Saturno también es una divinidad asociada con la tierra y especialmente con la mítica edad dorada de Arcadia, en la que se vivía en comunión abundante con la naturaleza, esto era también expresado en la abundancia de las saturnalias, donde fluían los vinos, las viandas y el vino.

En todos los casos, la festividad se trataba de una celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad. Emperadores antes de Constantino celebraban también en el solsticio la fiesta del  Dies Natalis Solis Invicti, la natalidad del Sol Invicto, deidad de la luz con la que se identificaban. Se ha especulado que la selección del nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre, en su proximidad a esta fecha, fue una forma de substitución sincrética. Esto también en base a que celebración del Sol Invicto era parte de los cultos iniciáticos de Mitra, una deidad que guarda ciertos paralelos en su mitología con Jesús.  

Hay en esta festividad un cierto ingenio y una cierta exaltación de la vida en su punto más abismal que recuerda una famosa cita de Albert Camus: "En mitad del invierno encontré en mí un verano invencible". Esta parece ser la operación interna a la que se nos llama en esta fecha, si seguimos el ritmo de la naturaleza y nos aliamos a su proceso. Una incursión hacia la profundidad más sombría para encontrar ahí la luz inextinguible del espíritu, la vida misma que se mueve por los abismos para renovarse. Siempre el Sol ha sido considerado el símbolo de la vida y la conciencia. El filósofo y ocultista Manly P. Hall dijo sobre esto:

El Sol es vida, y esta vida es la propiedad común en todas las cosas, el poder del cual dependemos. Desde el más pequeño átomo hasta la más grande estrella, la luz es un símbolo de la presencia de la vida...

​En todos lados encontramos símbolos, y en donde hay símbolos encontramos la historia del Sol Victorioso, la misteriosa luz universal que iluminó el ser de todas las cosas, y esta luz y este poder es la vida de los hombres. Es la vida de toda la creación, distribuida a través de las hojas de pasto, atravesando toda forma en el vasto árbol de la vida; por ello, en el análisis final, toda la vida es una sola vida, y esa vida es la eterna Luz-Vida en sí misma, el poder de la divinidad en toda la creación.

Más allá de este hermoso entendimiento místico del proceso del solsticio de invierno, siempre los solsticios y los equinoccios son puntos salientes del viaje solar anual, y como tales nos permiten reflexionar sobre el cambio y los diferentes procesos de la naturaleza a los cuales también nosotros estamos sujetos. Contemplar y reflexionar sobre esto es una forma de encontrar sentido y conexión con algo más grande de lo cual somos parte.

Lee también: El simbolismo de los solsticios y los equinoccios 

 

Ansiedad, confusión, amor filial, LSD, decadencia, luz, risa y la música de oneohtrix

AlterCultura

Por: pijamasurf - 12/16/2017

Robert Pattinson llega a su madurez como actor, en una divertida y deprimente cinta que explora una noche de caos y confusión en Nueva York

Good Time es una reciente cinta dirigida por los hermanos Safdie, y protagonizada por Robert Pattinson. Sin muchas pretensiones, la película muestra una noche de caos, amor filial, confusión y un humor que raya en lo genial y en lo deprimente. ¿Es un drama o una comedia? Lo mejor de los dos mundos. El personaje de Robert Pattinson quiere rescatar a su hermano, un retrasado mental que está en la cárcel por haberlo ayudado a robar un banco. Para hacerlo se mete en todo tipo de aprietos y situaciones retorcidas, con una directriz clara, sin otra consideración moral más que ayudar a su hermano: una mezlca compleja de amor filial, delincuencia y, en general, confusión. Tiene corazón puro pero está maldito. Todos los personajes son un poco decadentes y están confundidos, pero son sumamente humanos y quieren salir adelante, hacer lo suyo. Pero el mundo, los bajos mundos de Nueva York, está jodido. Y hay una enorme ansiedad por esto y por la situación al límite. Lo que se refleja en excelentes secuencias de close-ups angustiantes, rostros al detalle bajo luz roja, neón y halógenos, rostros a veces incluso abominables y distorsionados, como ocurre cuando hemos tomado LSD o muchos fármacos estimulantes -o una mezcla de estimulantes con ansiolíticos-. De hecho, la opción que le queda a Pattinson, es vender de alguna manera una botella de LSD que aparece en su delirante excursión por la noche neoyorkina, para tener el dinero necesario para salvar a su hermano. Esto por supuesto es una especie de genio en la botella.

Se trata sin duda del mejor papel de Robert Pattinson, quien ya desde hace unos años había empezado una búsqueda actoral muy interesante, participando en películas de David Cronenberg. Pattinson podría ganar el Oscar si sólo la película fuera más mainstream, menos rara, menos sórdida y tuviera una lección más clara. Pero no, sólo es tiempo a la deriva, ansia, energía y extraños momentos que reflejan sobre todo la confusión y el deseo. Noches que se vuelven surreales y, en este caso, literalmente psicodélicas. Especialmente por la música de Oneohtrix/Daniel Lopati, conocido en la escena electrónica por su ambient y drone house, y quien genialmente crea atmósferas musicales que reflejan la ansiedad y el delirio de los personajes. La banda sonora de Oneohtrix es de lo que mejor que se ha hecho en los últimos años. Good Time es realmente un buen tiempo -sufrido por momentos pero con una extraña dosis de humor e irreverencia en los márgenes- para quien disfruta del cine crudo, artístico pero sin pedantería, y no de los parques de atracciones y seguidillas de clichés que son las películas que hoy en día dominan la cartelera.