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Esto es lo más importante para que una persona quiera estar en una relación, según experta mundial en parejas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/23/2017

Los secretos del deseo

La psicóloga belga Esther Perel es mundialmente famosa por sus libros y su trabajo como terapeuta de parejas. Su visión sobre los mecanismos que subyacen a la infidelidad y la oportunidad que representa este acto en una relación es sumamente socorrida entre hombres y mujeres de todo el mundo. Perel considera que muchas veces el adulterio es algo que puede revitalizar una relación si bien, obviamente, no puede recomendar que esto suceda. Y es que el ser humano en muchos sentidos tiene una tendencia biológica a la infidelidad y nunca ha habido una época en la que sea tan fácil tener una relación de infidelidad y también nunca ha sido tan fácil sorprender a una persona siendo infiel.

Estudiando a numerosos clientes, Perel ha notado que las personas que son infieles "anhelan y añoran una conexión emocional, novedad, libertad, autonomía, sexo intenso, y desean volver a capturar partes de su propia personalidad que se han perdido". Pero al final de cuentas, el verdadero motor y combustible de una relación adúltera o monógama es el deseo, más que el sexo. 

Contrario a lo que se piensa, los amores infieles son menos sobre sexo, y mucho más sobre el deseo: deseo de atención, deseo de sentirse especial, deseo de sentirse importante. Y la misma estructura de una relación de infidelidad, el hecho de que nunca puedes tener [totalmente] a tu amante, te deja deseando. Eso en sí mismo es una máquina del deseo, por la incompletud, la ambigüedad, te deja queriendo aquello que no puedes tener.  

El deseo es algo sumamente primitivo: el ser humano tiene la necesidad de ser visto, de ser reconocido y aceptado. Y esta misma mirada genera a la vez confianza -la mirada del otro confiere una sensación de existir y tener un soporte de existencia- y a la vez genera deseo de poseer a ese otro, o de recibir constantemente las sensaciones de placer que produce la mirada y el cuerpo del otro. Ya que vivimos en un mundo impermanente es imposible poseer del todo a alguien o sentir lo mismo, pero esto es, a la vez, lo que renueva el deseo.

Notablemente para los vedas, la literatura más vieja de la historia, el deseo fue lo que creó el mundo, un fuego que se encendió en las aguas. Ese deseo es lo que mantiene al mundo en marcha y lo que mantiene una relación. El deseo que se siente por la otra persona y el deseo de ser deseado, son los actos primarios, el fuego que consume todas las relaciones y la energía que las anima y sin la cual todo se vuelve un pálido sucedáneo de tiempos pasados. 

Así que si estás en una relación lo más importante que puedes hacer es hacer saber a la otra persona que es deseada y hacerla sentir ese fuego del deseo. Quizás todo lo demás pueda prescindirse; el deseo es la vida de una relación de pareja.

Sobre cómo perder el control es parte del camino hacia la trascendencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/23/2017

Para la meditación y la filosofía zen, esta experiencia se convierte en un mecanismo psicológico cuyo fin es vivenciarse como seres interconectados en un cosmos interdependiente

Dejar el trabajo para lanzar un proyecto freelance, mudarse de país o ciudad, terminar una relación significativa, son eventos que nos pueden dejar al borde de lo desconocido sin saber hacia dónde dirigirnos. Puede que tengamos miedo de estar en un lugar peor de donde partimos o de no saber cómo enfrentarnos a los cambios; sin embargo, permitirse perder el control y sentir la experiencia de la inconstancia puede brindar sorpresas realmente gratificantes.

No obstante, ¿cómo aprender a soltar el control de lo seguro? Dejarse llevar por lo desconocido parecería irracional y una posible sentencia a muerte de la zona de control; pero en realidad, es una manera radical, intuitiva y empoderante que nos acerca hacia lo trascendental. A veces es necesario provocar que el ego, culturalmente condicionado a las demandas de la sociedad, salga de las opiniones externas y descubra su propia interdependencia al atreverse a hacer “lo prohibido” –aquello que la misma sociedad tilda de “locura” o “desperdicios”–. Y si ese es el camino que se decide tomar, el del obstáculo, eventualmente una oleada de euforia podrá usarse como una herramienta para disolver la barrera inconsciente entre el self y el cosmos.

Dentro de prácticas meditativas como las que podemos encontrar en el yoga clásico o el budismo tibetano, esta experiencia se convierte en un mecanismo psicológico cuyo fin es vivenciarse como seres interconectados en un cosmos interdependiente. Es decir, la experiencia eufórica es capaz de vaciar los conocimientos previos para dejarnos en un estado ininterrumpido de aprendizaje. Es como si la sensación de mesmerización en relación con el cosmos nos brindase las lecciones educativas necesarias para confiar en lo desconocido, y mediante ello se va apelando al mundo tal y como lo concebimos, somos capaces de abrir el tercer ojo, de desvanecer el ego en una unidad con el cosmos. Se trata, en otras palabras, de una expansión infinita de la zona de confort, en donde el mundo se convierte en el maestro y el objeto de estudio.

Esta pérdida consciente del control viene acompañada del proceso del desapego, permitiendo convertir las vulnerabilidades –como el miedo, la inseguridad, la ira– en los recursos más poderosos que poseemos. Pues, en términos psicoanalíticos, somos capaces de ejercer una formación reactiva: tomamos las emociones negativas y las transformamos en energía “positiva”, aquella que utilizamos para nuestros proyectos personales, ayudar a otros en necesidad, regularnos ante eventos complicados… Y asimismo, podemos darnos cuenta de que en la inmensidad del planeta y la vida, nunca acabaremos de aprender, evolucionar, crecer y sincronizarnos con el cosmos.

Una manera práctica de resonar en la pérdida consciente del control es mediante la meditación acompañada de posiciones orientadas a despertar la energía kundalini. El objetivo es activar la energía que, desde la raíz, pueda tanto restablecer la conexión y el balance con la naturaleza como disminuir la sensación de miedo y paranoia. Esta meditación se inicia enfocando la energía en la base de la espina mientras se conecta con la tierra; paso a paso, la relajación de los músculos pélvicos permite la expansión de la espina hacia el suelo como si fuese la raíz de un árbol. Así, el miedo podrá transformarse en coraje y fuerza para dar lugar a la experiencia de la euforia. Los siguientes videos serán una guía de este tipo de meditación: