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En la temporada navideña la gente tiene más sexo por esta razón

Sociedad

Por: pijama Surf - 12/24/2017

Investigadores registran un incremento notable de encuentros sexuales durante las fiestas navideñas

Villancicos, consumo emotivo, mucha comida y también mucho sexo son algunos de los ingredientes que caracterizan la navidad. Más allá de factores meteorológicos o ambientales, la incidencia cultural en nuestros ciclos sexuales es mayor de lo que muchos supone y la navidad es un buen ejemplo de esto último. 

Investigadores de la Universidad de Indiana y del Instituto Gulbenkian de Ciencia en Portugal, notaron que durante la temporada navideña el uso de la palabra sexo en Twitter aumenta notablemente; lo mismo ocurre con las búsquedas en Google que incluyen dicho término. En pocas palabras, durante esta temporada el sexo está literalmente en el aire –algo que se confirma con el número de nacimientos que se registran 9 meses después de la segunda mitad de diciembre-.

Curiosamente esto ocurre sobretodo en los países más católicos, es decir, en aquellos en los que efectivamente se celebra la Navidad. Al respecto existen diversas hipótesis que apuntan a un ánimo más generoso (incluyendo los afectos corporales), al hecho de que a fin de cuentas se trata de una fiesta que celebra el natalicio de Jesucristo y a que las personas tienden a ser más amorosas –lo cual, por lo visto, incluye una intensificación en el intercambio de fluidos–. 

Lo que queda claro es que la cultura en realidad sí influye en la sexualidad –más allá de lo biológico–, y que muchas personas en este preciso instante están "demostrándose" su amor.

En Italia hay tantas iglesias y tan pocos creyentes, que los edificios son ahora librerías, restaurantes y discotecas (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/24/2017

Luego de descubrir una iglesia en el norte de Italia convertida en taller automotriz, el fotógrafo Andrea Di Martino desarrolló esta serie que explora las transformaciones contemporáneas de dichos edificios sacros

Las sociedades cambian, inevitablemente, algunas más rápido que otras y en algunos aspectos con mayor contundencia que en otros. 

La religión mayoritaria de una sociedad suele ser una característica en la que se reflejan dichos cambios. En la historia de la humanidad, la religión ha tenido el doble papel de institución que reúne pero también que concentra y administra el poder. En Occidente, tal ha sido el caso del cristianismo (y su variante principal, el catolicismo), que a pocos años de haber surgido se convirtió en un acompañante habitual del poder político. Fue así como, desde tiempos del Imperio Romano hasta bien entrado el siglo XX, el catolicismo fue la religión predominante en Europa.

Sin embargo, los tiempos han cambiado. En los países europeos la afiliación a una institución religiosa ha decrecido notoriamente. Según algunas estadísticas, cerca del 50% de la población europea dice creer en Dios, pero al mismo tiempo no se declaran pertenecientes a una comunidad religiosa.

En ese contexto, el fotorreportero Andrea Di Martino emprendió un proyecto a partir de un hallazgo con el que se topó en su país natal, Italia: iglesias, en su origen católico, que actualmente funcionan como restaurantes, oficinas o librerías, entre otros usos.

Di Martino tuvo su primer encuentro con este fenómeno en 2008, cuando un poco por casualidad se detuvo en la Iglesia de la Madonna della Neve à Côme, en Lombardía, y para su sorpresa vio el edificio sacro ocupado por botes de aceite, grasa y automóviles en reparación. Al investigar supo que El Vaticano había vendido el recinto en la década de 1950 y que, con el paso de los años, éste terminó convertido en taller automotriz.

Al profundizar en el asunto, los casos se multiplicaron. En toda Italia había iglesias que en los últimos 50 años habían pasado por un proceso similar de compraventa y transformación. Los lugares donde antes se rezaba y se ofrecían ceremonias religiosas, ahora tienen las más diversas funciones, todas ellas laicas: salas de cine, como la iglesia de  Santi Faustino e Giovita en Vicenza, al norte del país; pizzerías, como la iglesia de Redentore e di Tutti i Santi Viareggio, en Lucca; discoteca, como la de San Giuseppe della Paca en Milán.

La messa è finita, "La misa ha terminado", es el nombre que Di Martino dio a esta serie fotográfica que da cuenta de la crisis de la Iglesia Católica en Italia, que al perder feligreses ha perdido también ingresos económicos, por lo cual ha emprendido la venta de algunos de estos inmuebles.

El proyecto completo puede mirarse en el sitio del fotógrafo, en este enlace.