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6 rasgos que definen tu atractivo sexual (y no son lo que te imaginas)

Salud

Por: pijamasurf - 12/18/2017

¿El enamoramiento quiere sólo enfocarse en ese tipo personalidad que tanto amamos y tememos?

Después de salir de una relación tóxica, fatigante y en ocasiones frustrante, uno tiende a repetirse infinidad de veces "ya no más" - al menos no con ese tipo de personalidad que parece ser un imán para las desgracias emocionales y afectivas-. Sin embargo, conforme se elabora el proceso de duelo, pasa el tiempo y Eros decide regresar a nuestras vidas. Resulta que el enamoramiento quiere sólo enfocarse en ese tipo personalidad que tanto amamos y tememos. Y si bien pueden existir varias causas y razones que explican por qué se cae con una misma piedra una u otra vez, a continuación compartimos unas cuantas que surgen desde la premisa de la evolución humana: 

1. La simetría corporal y facial a través del olor. 

Este rasgo físico, que señala salud y fortaleza genética, es considerado un atractivo sexual inconscientemente. Curiosamente, aunque se desconoce la razón, las personas prefieren el aroma -en las playeras- de aquellas que poseen rasgos simétricos.

 

2. Rasgos de personalidad captados por señales visuales y olfativas. 

Algunas pruebas enfocadas en olfatear playeras del sexo opuesto en una población heterosexual, determinaron cual de los 5 rasgos de personalidad más estudiados predominan en la atracción sexual desde el olfato según cada persona. Si bien los científicos aún no determinan cuáles son los químicos responsables de este atractivo sexual inconsciente, se sabe que los rasgos de personalidad que más pueden gustar dependen de la historia personal de vida. 

 

3. Enfermedades captadas desde el olfato. 

Independientemente del hedor causado por heridas infectadas, nueva evidencia científica sugiere que se puede detectar rasgos olfativos asociados con una infección bacteriana en otra persona. De modo que evolutivamente, tanto humanos como animales tienden a evitar parejas que huelen desde el inconsciente a enfermedad. 

 

4. Diversidad genética captada desde el aroma y el sabor. 

El humano es capaz de sentir tanto como de codificar y decodificar la información resultado de la estimulación a través del sudor y la saliva, y así identificar la compatibilidad del ADN. Con el fin de evitar mutaciones en la descendencia, el cuerpo busca la mejor combinación de genes para asegurar la supervivencia. Eso incluye a una persona con características diferentes en el sistema inmunológico, pues ello implica una mayor capacidad de supervivencia ante enfermedades. 

Algunos biologisistas consideran que el beso inició como una medida de cuantificar la compatibilidad mediante la saliva. 

 

5. La poca familiaridad genética transmitida por señales olfativas y visuales. 

De acuerdo con una investigación realizada en comunidades kibbutz en Israel y colonias en Taiwán en donde las personas sin parentesco crecen con un alto nivel de cohesión, muestra que los humanos prefieren parejas que no han crecido con ellos ni sus costumbres. Esto podría reforzar la idea que los humanos buscan en una pareja la mayor diversidad genética que provea herramientas de supervivencia a las siguientes generaciones. 

 

6. Rasgos de personalidad similares mediante el olor. 

Para Wu YouYou y sus colegas de la Universidad de Cambridge, los rasgos de personalidad similares promueven no sólo la atracción sexual sino también el reforzamiento emocional de vinculación afectivo. 

Todos los signos de atracción sexual provenientes del inconsciente evolutivo pretenden ser una guía para tomar conciencia sobre el tipo personalidad que más nos atrae y aquel que solemos atraer dentro de una premisa que promueve la supervivencia del más fuerte. Habrá que contemplar también todo un grupo de factores que influyen en el atractivo sexual -y la repetición de patrones en la pareja-, tales como la historia de vida personal, la ubicación geográfica, situación socioeconómica, cultura, edad, crianza, psique, etcétera... Después de todo, ¿es posible encapsular al amor?

¿Cómo saber cuándo vale la pena salvar una relación o cuándo es realmente tóxica? Profesor lo explica

Salud

Por: pijamasurf - 12/18/2017

El profesor de psicología Jordan Peterson tiene una serie de principios básicos para notar cuando algo realmente no funciona y es mejor terminar esa relación

Muchas personas pasan años de su vida en relaciones tóxicas que les quitan su juventud o madurez y un día despiertan y se sienten solas y se arrepienten de qué han hecho con sus vidas. Por otro lado, valorar una relación es algo importante ya que, además de que obviamente el amor es lo más alto a lo que aspira el ser humano, se ha demostrado que tener relaciones íntimas es el factor más importante para tener una vida sana. Así uno puede enfrentar una disyuntiva muy delicada. Es importante saber cuándo merece que luchemos por algo, que vayamos más allá de contrariedades e incomodidades y nos abramos y seamos capaces de sufrir con sentido por algo que amamos, y cuándo estamos perdiendo el tiempo, cuándo estamos viviendo en la fantasía y en el engaño.

El profesor de psicología de la universidad de Toronto, Jordan Peterson, toma una perspectiva sumamente pragmática. El profesor menciona, en el video presentado, que es importante saber que una relación tóxica puede costarte años de vida e impedir tu desarrollo, como si te estuviera chupando la fuerza vital. 

Una relación de pareja tóxica puede, en su aspecto más sencillo, simplemente evitar que tengas una relación verdaderamente satisfactoria que te ayude a alcanzar tus objetivos -entendiendo siempre que la felicidad nace de adentro hacia afuera y que realmente sólo podrás amar y respetar a alguien si lo haces primero contigo mismo-. En el caso en el que tengas una relación tóxica de largo plazo -por ejemplo un matrimonio- esto es realmente preocupante, ya que una persona tóxica puede, incluso ya divorciados, dedicarse a hacer miserable tu vida, llevando conflicto a toda tu vida, especialmente si tienes hijos. Para evitar que esto pase de entrada, lo fundamental es tratar de siempre decir la verdad y no presentar una imagen engañosa de quién eres, sino que mostrar siempre tu personalidad y tus deseos. Esto evitará que te metas en un lugar donde quieres estar y avisará a tu pareja con quién se mete. Igualmente, esta postura de honestidad significa también no aceptar engaños de tu pareja. Peterson señala que el elemento más esencial con el que se construye una relación de pareja es la confianza, cuando esto se pierde, la relación está condenada a la muerte. Así que puedes empezar preguntarte si realmente confías en tu pareja.

Peterson señala que, si tu pareja no responde proporcionalmente a la honestidad y a tus intentos de mostrarte cómo eres, entonces es probable que debas abandonarla. Si te están mintiendo, si no están creciendo (si tu pareja no busca superarse) y, al contemplar tu relación, te das cuenta de que no tolerarías estar 10 años más con esa persona, lo más inteligente es abandonarla.

Muchas veces se tiene la idea -que llega a devenir en fantasía- de querer salvar a alguien, de que uno podrá corregir a la pareja que va por mal camino, que es infiel o que tiene una adicción. Esto -cuando no es una codependencia- es sin duda un sentimiento noble y loable. Sin embargo, cuando una persona no está abierta al cambio, uno sólo pierde el tiempo. A veces es más inteligente utilizar esa misma energía para ayudar a alguien más o, incluso, a más de una persona. Evidentemente no es fácil dejar a alguien que se encuentra en malas condiciones, que notas que está sufriendo y que quizás tú seas "todo lo que tiene", pero debes saber que, en muchos casos, sólo esa persona es capaz de resolver sus propios problemas. Hay un cierto límites de lo que puedes hacer por él o ella. Así que, lo mínimo que el otro debe mostrar, es una sincera disposición para resolver sus problemas: realmente debe querer cambiar, habiendo reconocido y entendido sus conflictos. Peterson señala que incluso en este caso existen pocas posibilidades de que la relación funcione, pero hay al menos alguna esperanza.