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4 preparativos necesarios y vitales para cumplir tus propósitos

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/31/2017

¿Quieres cumplir tus planes de vida? Aquí algo que necesitarás para el camino

Cuando se habla de “tener propósitos en la vida" en la cultura actual, esta idea puede confundirse con cierta tendencia a manejar la vida como una empresa. Pensamos entonces que es necesario tener proyectos, objetivos, e incluso podemos llegar a vivir bajo la tiranía del cronograma y los plazos forzados. 

La vida, sin embargo, es un tanto más compleja que eso. Y no tanto porque sea difícil o enigmática, sino más bien porque es múltiple, tan diversa y tan llena de circunstancias, que usualmente cuando se le intenta contener en los límites de un “plan”, la vida misma se encarga de hacer algunos ajustes, cambiar detalles y desbordar esos límites: en pocas palabras, de modificar ese plan.

¿Eso significa entonces que debemos vivir sin propósitos ni proyectos? No del todo. Es propio del ser humano vivir con la mira puesta en una meta, misma que en no pocas ocasiones es fuente de fuerza, perseverancia y también compasión. Pero sobre todo parece necesario separar la idea de propósito de ese frenesí un tanto agobiante de la vida exitosa, del individuo que alcanza siempre sus objetivos y que triunfa gracias a su voluntad.

La vida es más bien un camino sinuoso y también, a veces, cubierto de niebla. Cumplir un propósito o alcanzar una meta no depende sólo de nuestra voluntad personal y además hay ciertos preparativos que nos ayudan a mirar mejor la senda por la que caminaremos. 

Compartimos a continuación 4 sencillos consejos que suelen acompañar la búsqueda de un propósito, traídos de la experiencia y acordes a ese pulso siempre en cambio que caracteriza la vida.

 

Prepárate para soltar

La única forma de conocer el mar es alejarse de la costa. Y aunque esto es muy obvio, no siempre lo tenemos en cuenta en todo lo que implica. Sin embargo, es necesario. Si quieres moverte de un punto a otro de tu vida habrá cosas que tendrás que dejar atrás. De algunas ni sentirás cuando te desprendas de ellas, pero otras te costará un poco más y quizá incluso te duela soltarlas. Y habrá otras que inesperadamente se quedarán contigo. Eso es parte del viaje.

 

Prepárate para equivocarte

En los asuntos de la vida muchas veces la única forma de saber es equivocándonos. En nuestra cultura el “error” tiene ciertas connotaciones negativas, como si fuera algo que debe evitarse u ocultarse, pero esta idea nos priva no sólo de la posibilidad de disfrutar la equivocación como parte de la vida, sino sobre todo de los aprendizajes que esto conlleva. Nunca te avergüences de tus errores ni tengas miedo de equivocarte. Son las “fallas” las que nos enseñan a vivir.

 

Prepárate para sorprenderte

Emprender el camino hacia una meta implica cambios y los cambios traen efectos inesperados. ¡No te cierres a las sorpresas! Si de pronto alguna circunstancia altera el propósito que te habías planteado, ¡recíbela en vez de resistirte! Las resistencias suelen provocar retrasos, a veces incluso sufrimientos y costos no del todo necesarios. Prepárate para encontrar adversidades pero también para que todo marche positivamente. Prepárate para encontrar personas con las que puedes caminar acompañado durante un tiempo y también para cruzar a solas un parte del trayecto. Adáptate tan pronto como sea posible y fluye con la vida.

 

Prepárate para reflexionar

En nuestra época parece que cada vez hay menos espacio para la reflexión, por más que esta es una práctica indisociable de la vida. Los cambios, por otro lado, suelen provocar efectos diversos en la existencia, ¿y qué mejor forma de atravesarlos que mirando con atención lo que traen consigo? Observa, siente, intenta entender. Recuerda además que la reflexión no es solitaria. Aristóteles paseaba con sus alumnos en los jardines del templo de Apolo Liceo y Sócrates hizo del diálogo la mejor herramienta para encontrar la verdad. Piensa con otros: tus amigos, tu familia, tu pareja, tus compañeros de escuela o de trabajo, tus cómplices en el cambio que estás emprendiendo, tus colegas de profesión. Siempre hay otro con quien reflexionar, contrastar puntos de vista y enriquecer así este momento de tu vida.

 

Por último, recomendamos a nuestros lectores el artículo "El desapego es el camino para cumplir tus propósitos y lograr un cambio efectivo en tu vida" publicado hace unos días y que nos parece es un complemento a estos preparativos. ¡Mucha suerte para este nuevo viaje!

 

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Imagen: Mondaufgang am Meer, Caspar David Friedrich (1822; detalle)

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/31/2017

Los secretos del deseo

La psicóloga belga Esther Perel es mundialmente famosa por sus libros y su trabajo como terapeuta de parejas. Su visión sobre los mecanismos que subyacen a la infidelidad y la oportunidad que representa este acto en una relación es sumamente socorrida entre hombres y mujeres de todo el mundo. Perel considera que muchas veces el adulterio es algo que puede revitalizar una relación si bien, obviamente, no puede recomendar que esto suceda. Y es que el ser humano en muchos sentidos tiene una tendencia biológica a la infidelidad y nunca ha habido una época en la que sea tan fácil tener una relación de infidelidad y también nunca ha sido tan fácil sorprender a una persona siendo infiel.

Estudiando a numerosos clientes, Perel ha notado que las personas que son infieles "anhelan y añoran una conexión emocional, novedad, libertad, autonomía, sexo intenso, y desean volver a capturar partes de su propia personalidad que se han perdido". Pero al final de cuentas, el verdadero motor y combustible de una relación adúltera o monógama es el deseo, más que el sexo. 

Contrario a lo que se piensa, los amores infieles son menos sobre sexo, y mucho más sobre el deseo: deseo de atención, deseo de sentirse especial, deseo de sentirse importante. Y la misma estructura de una relación de infidelidad, el hecho de que nunca puedes tener [totalmente] a tu amante, te deja deseando. Eso en sí mismo es una máquina del deseo, por la incompletud, la ambigüedad, te deja queriendo aquello que no puedes tener.  

El deseo es algo sumamente primitivo: el ser humano tiene la necesidad de ser visto, de ser reconocido y aceptado. Y esta misma mirada genera a la vez confianza -la mirada del otro confiere una sensación de existir y tener un soporte de existencia- y a la vez genera deseo de poseer a ese otro, o de recibir constantemente las sensaciones de placer que produce la mirada y el cuerpo del otro. Ya que vivimos en un mundo impermanente es imposible poseer del todo a alguien o sentir lo mismo, pero esto es, a la vez, lo que renueva el deseo.

Notablemente para los vedas, la literatura más vieja de la historia, el deseo fue lo que creó el mundo, un fuego que se encendió en las aguas. Ese deseo es lo que mantiene al mundo en marcha y lo que mantiene una relación. El deseo que se siente por la otra persona y el deseo de ser deseado, son los actos primarios, el fuego que consume todas las relaciones y la energía que las anima y sin la cual todo se vuelve un pálido sucedáneo de tiempos pasados. 

Así que si estás en una relación lo más importante que puedes hacer es hacer saber a la otra persona que es deseada y hacerla sentir ese fuego del deseo. Quizás todo lo demás pueda prescindirse; el deseo es la vida de una relación de pareja.