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Tren adelanta su salida 20 segundos; compañía se disculpa con sus usuarios… Sólo en Japón

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/19/2017

En Japón, la puntualidad se toma en serio.

La cultura japonesa tiene fama de ser especialmente celosa de sus formas sociales, en especial aquellas que atañen a la esfera de lo público y, dentro de ésta, al respeto de las normas de convivencia con los otros. La puntualidad, por ejemplo.

Este fenómeno encontró una expresión que roza con lo increíble hace unos días, cuando una compañía ferroviaria del país nipón se disculpó con sus usuarios, luego de que uno de los trenes adelantara su salida programada en 20 segundos.

Los hechos ocurrieron en la estación Minami Nagareyama, situada en la prefectura de Chiba y que se considera parte del “Área del Gran Tokio”, la zona urbana con mayor población en el mundo formada en torno a la capital del país. 

El tren en cuestión pertenecía a la línea Tsukuba Express y estaba programado para salir a las 09:44:40, pero por alguna razón no aclarada partió a las 09:44:20. Sí: tan sólo 20 segundos de diferencia.

Sin embargo, dicho “cambio” fue suficiente para que la compañía se disculpara públicamente con sus usuarios, asegurando en un comunicado que. “lamentaban profundamente las molestias ocasionadas” por dicho adelanto imprevisto.

En cualquier otro país el “incidente” hubiera pasado desapercibido, pero no en Japón, donde sin duda se vive de otra manera la puntualidad y la idea de cumplir con un servicio.

 

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Robots sexuales, ¿la nueva tendencia de la sexualidad en el mundo moderno?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 11/19/2017

Cuando se habla de sexualidad, es difícil delimitar lo normal y anormal, lo correcto e incorrecto

Con el paso de los años, la inteligencia artificial se ha modernizado y se han diversificado tanto sus usos como sus prácticas. Algunos de ellos se relacionan con polémicas y situaciones que vulneran los derechos humanos; otros, con avances con fines médicos, tecnológicos y humanitarios. Al enfocar la atención hacia los robots sexuales, ¿se trataría de un riesgo de los derechos sexuales o un apoyo a la diversidad sexual?

Cuando se habla de sexualidad, es difícil delimitar lo normal y anormal, lo correcto e incorrecto. Sin embargo, tomando en consideración algunas variables se puede realizar una guía útil para lograrlo; por ejemplo: la primera, el contexto cultural, temporal y la historia de vida, que permite comprender la diversidad sexual –orientación sexual,  identidad de sexo/género y las prácticas sexuales– de cualquier persona; y la segunda, los derechos sexuales, que “se basan en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos e incluyen un compromiso referente a la protección del daño” (WAS, 2008).

Por ello, utilizando esta guía, surgen dos posiciones contrarias respecto de los robots sexuales:

Por un lado, las empresas encargadas de construir y comercializar estos juguetes eróticos, como Roxxxy TrueCompanion o Abyss Creations, defienden la idea de que se trata de una alternativa para personas –principalmente hombres– con dificultades para interactuar e intimar con mujeres. De este modo no sólo se permite gozar de los adelantos tanto científicos como tecnológicos mediante muñecas  sexuales hiperrealistas de silicona con IA, sino también del derecho a la privacidad y al grado máximo alcanzable de salud sexual –con experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras. Además, se trata de una industria que equivale 30 mil millones de dólares al año, permitiendo un mayor desarrollo tecnológico a favor de la salud sexual de los individuos.

Por otro lado, investigadores y activistas enfocados en la salud sexual han comenzado a cuestionarse las desventajas –frente a las contables ventajas– de los robots sexuales. De acuerdo con esta ola en contra de las muñecas sexuales con IA, la presencia de éstas afecta la manera en que los seres humanos interactúan entre sí, pues el vínculo se convierte en una relación de propietario-objeto en donde la simulación del consenso mutuo de los humanos desaparece. Y como si se tratase de una versión alterada de Blade Runner (2017), el sexo con robots puede extenderse a una interacción egoísta en la que el problema social del dueño continúa profundizándose en una espiral y a una sociedad con mayores problemas interpersonales como resultado de una desconexión entre los individuos. En consecuencia, la gran incógnita sobre la que esta ola invita a reflexionar tiene que ver con la práctica sexual de algunas personas que encuentran deseable una pareja sin autonomía, como si de una violación se tratase. ¿Es esta la práctica que podría normalizarse con la normalización misma de este tipo de sexo?

La realidad es que el consumo de los robots sexuales forma parte del derecho al grado máximo alcanzable de salud, la cual debe incluir la salud sexual que comprende experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras; no obstante, ¿qué pasaría si esta práctica simula la tortura o el trato cruel, inhumano o degradante hacia el ser humano? Hay quienes dicen que sería necesario, en este caso, insistir en una educación integral de la sexualidad, como una guía con un enfoque positivo de la sexualidad y el placer.