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Este es el mejor juguete para meditar en grupo

Mikey Siegel es uno de los principales proponentes del consciousness hacking, el uso de la tecnología para inducir estados de conciencia que acerquen al ser humano a la felicidad, a la compasión o hasta la iluminación (al menos, esa es la teoría). Siegel es un experto en robótica que trabajó en la NASA y Audi pero que ha notado que la tecnología generalmente está siendo usada para lo opuesto, crear distracciones inanes, por lo cual busca diseñar máquinas y aplicaciones que beneficien al ser humano y no sólo que generen ingresos económicos. 

Uno de sus inventos es la máquina HeartSync, la cual permite que un grupo de meditadores tenga una experiencia de comunión cardíaca. El usuario ve aparecer su corazón en la pantalla y ve cómo su respiración va afectando el ritmo de su corazón, que se visualiza en ondas pero también en una serie de fluidos visuales. Generalmente el corazón sigue la respiración, se alenta con la exhalación y se acelera al inhalar; la retroalimentación visual ayuda al usuario a controlar su ritmo cardíaco y respiración.

HeartSync es "una experiencia audiovisual que guía a un grupo hacia un estado sincronizado de calma y balance", según dice la compañía que lo desarrolla, Biofluent. Hace esto:

midiendo con sensores especiales el corazón de cada persona y proveyendo señales visuales para guiar la respiración. El balance entre el corazón, la respiración y el cuerpo, del grupo y de cada uno de los individuos, constantemente se refleja en sonidos y visuales.

El movimiento del corazón produce ondas armónicas cuando la respiración es calmada y rítmica; cuando un grupo respira en conjunto, las ondas se pueden sincronizar. Este estado es considerado como una muestra de una calma en equilibrio que es benéfica para el cuerpo.

Los usuarios pueden utilizar la tecnología para alcanzar más fácilmente un estado de armonía interactiva, algo que podría ser útil para terapias, para reuniones de trabajo, para meditadores que buscan unir sus mentes o incluso para parejas que quieren disfrutar de una sincronía antes de hacer el amor.

Usar emojis podría denotar “ineptitud profesional” o que ocultas información, según este estudio

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 11/21/2017

El uso indiscriminado de emojis en tus comunicaciones podría afectar la percepción que otros tienen de ti

Los emojis se han vuelto un elemento casi imprescindible de la comunicación contemporánea. Tanto, que resulta un tanto inútil definirlos. Sabemos qué son y para qué sirven, ¿no es cierto?

Sin embargo, ese uso tan extendido podría comenzar a cuestionarse, sobre todo si nos damos cuenta de que por encima de todo es indiscriminado, es decir, que lo mismo se encuentran en nuestras pláticas con nuestros amigos que con nuestros familiares, colegas de trabajo y a veces incluso con desconocidos.

Hace poco, investigadores de de la Universidad de Ámsterdam y de las universidades israelíes de Haifa y Ben-Gurión del Néguev publicaron los resultados de un estudio realizado en torno al uso de los emojis, específicamente en las comunicaciones relacionadas con el trabajo (el cual puede consultarse en este enlace).

Los científicos, especialistas en psicología laboral, pidieron a 549 voluntarios de 29 países que leyeran correos electrónicos de una persona desconocida con contenido de tipo laboral y, acto seguido, evaluaran tanto la calidez comunicativa como la competencia profesional de ese emisor anónimo. Cabe mencionar que, entre los mensajes leídos por los participantes, algunos incluían el uso de emojis y otros no.

Al reunir y analizar las respuestas de los participantes los investigadores descubrieron que, en general, los emojis no daban al lector del mensaje la impresión de que la persona que lo escribió fuera más cálida o afectiva y, en contraste, dicho uso aumentaba su percepción de incompetencia laboral, como si incluir emojis en un mensaje de trabajo denotara falta de profesionalismo.

En un segundo momento de la investigación, los participantes tuvieron que elaborar una respuesta formal para algunos mensajes ficticios, teniendo como opción usar o no emojis. En este caso, los psicólogos observaron que las respuestas en las que no se usaban emojis tendían a ser más detalladas y con información verdaderamente relacionada con el mensaje al que se respondían.

Por último, en una evaluación sobre la presunción de género del autor de un mensaje, la tendencia fue a atribuir a una mujer la autoría de mensajes que contenían emojis.

El uso de emojis no es, después de todo, tan inocente como creeríamos.

 

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