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El simbolismo oculto de los Caballeros Templarios en las galletas Oreo

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/02/2017

Además de resultarle deliciosas a millones de personas en el mundo, las galletas Oreo podrían ser hostias masónicas secretas

Las galletas Oreo son quizás las galletas más populares del mundo. Pero también quizás sean las galletas con mayores secretos esotéricos ("el Santo Grial de las galletas"), al menos según interpreta el sitio Gnostic Warrior, en el cual un post establece los vínculos entre estas galletas y la orden de los Caballeros Templarios. Tal vez estas galletas sean una forma de hostia secreta o, al menos, un código para iniciados (recordemos que los Templarios tradicionalmente han sido vinculados con el Santo Grial y con el origen de sociedades secretas como los masones). 

Aunque, como suele ocurrir en sitios de conspiración y elucidación sincromística, hay un exceso de interpretación de conexiones significativas (la llamada conspiranoia), es de notar que la cruz que Oreo utiliza como periferia en su logo, la llamada cruz patada o cruz paté, es la misma cruz asociada con los Caballeros Templarios (y la orden de los Caballeros de Malta). Asimismo, el símbolo central del logo y también de su compañía madre, Nabisco, es la llamada cruz de Lorraine, un símbolo utilizado por esta región de Francia (y símbolo de la libertad en la segunda guerra mundial), utilizado en la alquimia y también asociado con sociedades secretas.

 

 

Hay 12 cruces paté en una galleta Oreo, un número asociado con los 12 discípulos y los Caballeros Templarios, como los guardianes del sacramento cristiano. El autor de Gnostic Warrior agrega que la plabra "Oreo" podía aludir a "egregor", un término vinculado con la magia ceremonial que literalmente significa "vigilante". Otra interpretación es que el "or", es una referencia a la palabra hebrea para luz ("or" o "aur"); en griego "eo", puede ligarse a "eos" ("amanecer"), y de aquí se intepreta un vínculo con el amanecer, con la luz del amanecer y, entonces, con Venus y Lucifer. Un poco rebuscado, pero en fin...

En Internet existen numerosos posts sobre los logos y emblemas masónicos de diferentes corporaciones; toda una gama de especulaciones, algunas de ellas quizás completamente infundadas. Pero hay que recordar que las compañías usan estos símbolos no necesariamente porque son parte de una conspiración masónica y demás, sino por razones de marketing o incluso simplemente por falta de otras ideas. Es decir, ya que estos símbolos han existido por mucho tiempo y son geométricamente agradables, pueden servir para una comunicación más efectiva. Claro que Nabisco podría estar utilizando estos símbolos con un plan maestro de conquistar el mundo a través de sus galletas, acaso a través de una nueva transubstanciación del espíritu en la crema y el chocolate.

De lo que sí podemos estar seguro es de que la conexión entre Oreo y los Caballeros Templarios habría sido del gusto del genial Robert Anton Wilson (uno de los principales responsables del meme de los Illuminati como amos del mundo).

El telescopio Hubble capturó una imagen del cometa más lejano jamás avistado (y esto podría ser emocionante)

Algo tiene la distancia física que, aunque en algún plano representa una abstracción, es tan palpable que incluso se experimenta en la piel. Estar físicamente lejos de algo nos resguarda, pero paradójicamente también puede traducirse de forma proporcional en una atracción latente: un largo trecho que nos protege pero a través del cual extendemos un lazo fuerte, a veces nostálgico (otras hasta violento), que termina por vincularnos con ese algo que al parecer se encuentra muy lejos de nosotros. Por todo lo anterior, el simple hecho de pensar en un algo "más lejano", por ejemplo, un cometa, conlleva una carga insinuante, que atrae –o tal vez, hace emanar– emociones complejas.

El cometa C/2017 K2 ha navegado durante millones de años los impensables límites de nuestro sistema solar. Su órbita sugiere que proviene de la Nube Oort, región esférica que, presumimos, guarda más misterios de los que podríamos digerir en una vida. Esencialmente extraño, este cuerpo ostenta una frialdad extrema, de -266°C, y está compuesto de gas y polvo congelados hasta lo pétreo. Su parcial cercanía con el Sol tras una larguísima travesía –actualmente se encuentra a unos 2 mil 500 millones de kilómetros de él– ha provocado que este cometa desarrolle una nube de polvo de más de 120 mil kilómetros de angostura, llamada coma, la cual adorna hoy su núcleo.

Recientemente el telescopio Hubble, uno de nuestros avizores más queridos, logró documentar al C/2017 K2, con su indiferencia azul, y así capturó la imagen del cometa más lejano jamás registrado. Y si bien este éxito astronómico tendrá, supongo, repercusiones en el campo de esta ciencia, también pareciera un buen pretexto para reflexionar brevemente sobre la distancia de los cuerpos físicos y las emociones que esto genera. 

La distancia seduce, calma, arrebata y, también, hace especular. 

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis