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Estadísticas de búsquedas en línea muestran que muchos hombres se sienten atraídos sexualmente por mujeres que tienen sobrepeso y probablemente no las buscan porque se sienten socialmente avergonzados

Las personas mienten para ser más deseables y para conformarse a ciertos estándares sociales que creen que son importantes. En diversos etudios de los años 50 se notó que cuando se recopilan datos en sondeos sobre cosas como si se dona dinero a caridad, si se sale a votar o si se tiene una tarjeta de biblioteca, las personas suelen exagerar notoriamente en favor de aquello que creen deseable. Cuando se compararon los datos oficiales registrados se descubrió que la gente dona menos, lee menos y vota menos de lo que dice. Hoy en día, los científicos saben que cuando un sondeo se hace de manera personal hay menor probabilidad de que las personas digan la verdad, cuando es por teléfono esto aumenta y cuando es por Internet sube más, pero incluso en Internet, cuando hay cierto anonimato, la gente suele exagerar. A esto se le conoce como "sesgo de deseabilidad social".

Hoy en día esto sigue siendo un problema cuando se realizan reportes, por ejemplo, en los que los individuos se autoevalúan. Y no sólo le decimos mentiras a los demás; nos mentimos a nosotros mismos. Pero hay alguien a quien nadie le dice mentiras o, al menos, que sabe lo que realmente quiere la gente aunque diga lo contrario, y ese es Google, y algunos otros motores de búsqueda (y en general el Big Data). Seth Stephens-Davidowitz se dedica justamente a estudiar lo que nos dicen las búsquedas en línea que hacen las personas sobre sus conductas y preferencias. Según Seth, Google fue inventado para que la gente aprendiera del mundo, pero esto también tiene otro efecto: permite que los investigadores aprendan de las personas. Una de las cosas de las que todos mantienen más secretos es, por supuesto, el sexo.

Un caso especialmente notorio y que revela una cierta patología social es el caso que Stephens-Davidowitz ha notado con respecto a las búsquedas que hacen los hombres para ver pornografía de mujeres con sobrepeso:

El porno que muestra mujeres con sobrepeso es algo sorprendentemente muy común entre hombres. Pero los datos de los sitios de citas nos dicen que casi todos los hombres tratan de salir con mujeres delgadas. Tratan de salir con las personas que creen que van a impresionar a sus amigos.

Esto revela cómo muchos hombres van en contra de algunos de sus deseos para conformarse con los paradigmas socialmente aceptados, como es el de que una mujer bella debe ser esbelta, algo que ciertamente no tiene un carácter universal sino que es particular de la sociedad moderna.

"Es algo ineficiente", dice Stephens-Davidowitz:

Hay muchos hombres solteros y muchas mujeres con sobrepeso solteras que serían sexualmente compatibles. Pero no salen juntos, al tiempo que el hombre intenta y fracasa en salir con mujeres esbeltas, aunque se siente menos atraído por ellas. Y luego tienes mujeres que prácticamente se mueren de hambre para mantenerse delgadas para que su esposo no las deje, aunque quizás su esposo se sentiría más atraído a ella si pesara más. El deseo de impresionar causa todo tipo de ineficacia.

Este sesgo en contra de las mujeres con sobrepeso, más allá de lo que realmente sentimos por ellas, se nota también en los padres. Los padres tienen dos veces más probabilidades de buscar en Google "¿Padece sobrepeso mi hija?" que lo mismo sobre su hijo. Y, sin embargo, los datos de salud en Estados Unidos muestran que el 28% de las niñas y el 35% de los niños tienen sobrepeso, lo cual revela, nuevamente, que hay una preocupación que no obedece a la realidad pero sí a la presión social. Los padres se preocupan porque sus hijas con sobrepeso no van a ser deseadas.

En líneas generales, los datos que ha analizado Seth muestran que existen muchos más hombres homosexuales en el clóset de lo que creemos, que las mujeres casadas están preocupadas sobre si su esposo es gay, que muchas mujeres heterosexuales ven porno lésbico, y que el porno que muestra violencia contra las mujeres es más popular entre las mujeres que entre los hombres.

Si los pecados capitales fueran redes sociales...

La forma en la que pasamos el tiempo en Internet, dedicándonos cada vez más a consumir información e interactuar virtualmente hace que uno pueda traspolar actividades que antes ocurrían en lugares físicos a las redes sociales. En cierta forma lugares como una biblioteca, una plaza pública, un restaurante e incluso un prostíbulo ahora ocurren en línea y, con ello, sus respectivos pecados.

Un usuario de Twitter se ha convertido en un tuitstar con el siguiente tuit en el que compara atinadamente las redes sociales más populares con los siete pecados capitales.

Los 7 pecados digitales:

Pereza: Netflix
Gula: Instagram
Envidia: Facebook
Ira: Twitter
Avaricia: Amazon
Lujuria: Tinder
Soberbia: Linkedln

El usuario Guarromántico consiguió miles de seguidores en unos días con este tuit que de alguna manera capta nuestros comportamientos y una cierta esencia de estas redes sociales, que están diseñadas para explotar nuestros deseos y debilidades. Aunque se trata de una broma, sin duda genera reflexión ya que muchos de nosotros utilizamos estas redes de una manera en la que sobre todo estamos perdiendo el tiempo, de manera autoindulgente, en placeres efímeros que nos llevan luego a ciertos trastornos. Esta es la noción de la palabra sin en inglés, algo que es inútil, un error (más allá de connotaciones morales o religiosas).

Esta misma idea ha sido explorada por un documental interactivo realizado en colaboración entre el National Film Board de Canadá y The Guardian, titulado también Seven Deadly Digital Sins. El documental muestra cómo Internet ha cambiado la vida de diversas personas, en las que se encuentran similitudes con los pecados capitales en la forma en la que pasan su tiempo en las redes. Por ejemplo, un cantante que ya no escribe canciones, ahora tuitea.