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Esta es la nueva forma en la que la élite muestra su riqueza (ya no con bienes materiales)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/16/2017

Ante la democratización de los bienes de consumo, los más ricos utilizan otras señales menos conspicuas para diferenciarse

Ante la proliferación de los bienes de consumo, en un mundo en el que los artículos de lujo cada vez son más accesibles, la forma en la que los más ricos despliegan su riqueza y mantienen su estatus de superioridad está cambiando. La profesora Elizabeth Currid-Halkett sostiene que actualmente la riqueza se señala a través de bienes intangibles.

El paradigma anterior estaba basado en el consumo conspicuo. Desde que el economista Thorstein Veblen observara en 1899 que la vajilla de plata y los corsets eran los signos de una posición social de élite y acuñara el término "consumo conspicuo", mucho ha pasado y, sobre todo, el hecho de que el capitalismo ha llegado a todo el mundo y la mano de obra y la materia prima se han abaratado. En suma, estamos viendo la democratización de los bienes de consumo --y pagando el precio ecológico de esto. Sin embargo, todo esto no va acompañado de menor desigualdad económica; por el contrario. Y aunque muchas de las personas más ricas aún se destacan por tener aviones y yates que otros no pueden tener, la manera de demarcar la posición social se ha vuelto más sutil y tácita, según explica Currid-Halkett.

El cambio dramático en la élite es su gasto en la educación y la salud: "la nueva élite cimenta su estatus al valorar el conocimiento y construir capital cultural, por no mencionar los hábitos de gasto que van con esto --prefieren gastar en servicios, educación e inversiones en capital humano que en meros bienes materiales". Esto es lo que se llama "consumo inconspicuo": elecciones de consumo que no son ostensibles pero sí excluyentes. Un ejemplo de esto es el hecho de que las colegiaturas de las universidades aumentaron un 80% del 2003 al 2013, mientras que el costo de los atuendos femeninos se incrementó sólo el 6% en el mismo período. En Estados Unidos, el gasto del 1% (de la élite) en educación se ha incrementado 3.5 veces desde 1996, mientras que las personas de clase media no han gastado más en educación durante el mismo período.

Currid-Halkett explica que aunque este consumo inconspicuo es muy caro, no se epresa a través de productos caros o señales muy obvias. Se puede mostrar por leer una revista como The Economist, comprar huevos orgánico de granja o en niños de escuelas privadas que llevan lunchs de galletas de quinoa (aunque ninguna de estas cosas son una señal inequívoca por sí misma, el cruce de factores es lo que lo revela): "El consumo inconspicuo --ya sea amamantar o educación-- es un medio para una mejor calidad de vida y una mayor movilidad social para los propios hijos, mientras que el consumo conspicuo es simplemente un fin en sí mismo --mera ostentación".

Es de notarse también que la tendencia actual ya no es que los ricos enseñen su riqueza a los otros sino que la muestren entre sí, ya que ellos son los garantes de la movilidad social.

Todo esto evidentemente sugiere que la brecha entre las clases sociales se está volviendo cada vez más grande, cada vez más difícil de salvar, a la vez que progresivamente menos visible.

Por otro lado, el hecho de que los ricos inviertan en capital cultural y en educación no necesariamente resulta en una oligarquía más ilustrada, pues la razón por la que invierten en esto es justamente para ser parte de y mantenerse en la élite, es decir, por razones materialistas --y no puramente culturales. La cultura es vista como algo que realmente se puede presumir, y entonces se usa como una nueva bolsa de lujo. No se trata del enriquecimiento del alma del individuo sino de un medio para mantener el estatus, lo cual notoriamente impide que los bienes culturales sean bienes que transforman a las personas.

Esta mujer tiene 50 años, pero por su apariencia la confunden con la novia de su hijo (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/16/2017

El aspecto físico de Liu Yelin sugiere que el mito de la eterna juventud podría ser cierto

La juventud es posiblemente, junto con la belleza, una de las pocas cualidades que tiene dos modos de existencia: el real y el aparente; los dos, además, con plena autonomía. Se es joven pero también una persona puede sólo parecer joven, y aunque sin duda muchos dirán que la realidad siempre triunfará sobre la apariencia (pues, después de todo, la juventud no implica únicamente la lozanía de la piel, sino varias otras características), quienes poseen una juventud aparente casi siempre encuentran algún beneficio en ello, lo cual, en cierta forma, le otorga al simulacro una realidad de la que supuestamente carecía.

Las fotografías que ahora compartimos son una clara expresión de esa dualidad que coexiste a propósito de la juventud. Al recorrerlas o incluso al mirar sólo una de ellas, encontraríamos a primera vista a una joven que posa felizmente en soledad o junto con otro muchacho de edad afín. Sin embargo, al saber más sobre ella, entramos en conocimiento de que se trata de una mujer más bien madura, de 50 años de edad, que parece haber sido gratificada con el don de la eterna juventud.

Su nombre es Liu Yelin, su país de nacimiento es China y, según ha declarado, su secreto es el ejercicio intenso y constante (y aunque esto no lo ha dicho, es muy probable que también su genética tenga mucha responsabilidad en su aspecto). Durante 30 años, el ejercicio físico ha sido una de las actividades cotidianas imprescindibles de Liu. Además de entrenamiento con pesas, la natación es uno de sus deportes favoritos, el cual ha practicado en lagos, cruzando ríos (específicamente el Yangtsé de China y el Han de Corea del Sur) e incluso en las aguas invernales de diversos parajes asiáticos. Entre sus récords personales se encuentra haber nadado en 4 horas los 12km que hay entre las costas de Penang, Malasia, y el estrecho de Malaca, en las inmediaciones de la isla de Sumatra.

Como detalle anecdótico, el aspecto juvenil de Liu provoca que con frecuencia, cuando va acompañada de su hijo de 22 años en la calle y otros lugares públicos, se le tome por novia de éste, confusión que, a juzgar por estas fotografías, también podría estar alimentada por cierto vínculo edípico existente entre ambos.

Sea como fuere, sin duda la frescura de esta mujer puede parecer envidiable, quizá incluso si se trata de mera apariencia.

 

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