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Esta es la forma más sencilla y sana de acabar con la depresión

Salud

Por: pijamasurf - 06/18/2017

Estudios científicos coinciden con lo que enseña también la espiritualidad para combatir la depresión

En pocas cosas coinciden la espiritualidad y la ciencia --en parte evidentemente porque la ciencia está basada en un paradigma materialista. Sin embargo, tanto la nuerociencia como la religión están de acuerdo en que pensar y actuar en beneficio de los demás genera bienestar.

Un estudio reciente publicado en la revista de la American Psychological Association siguió a un grupo diverso de individuos durante 6 semanas mientras se enfocaban en sí mismos o, en cambio, realizaban labores de altruismo y generosidad. Los resultados mostraron que aquellos que dieron su tiempo a los demás sintieron niveles más altos de emociones positivas durante la investigación, y 2 semanas después de que ésta había concluido su "florecimiento psicológico" seguía activo.  

La psicóloga S. Katherine Nelson explica que "las personas que se esfuerzan por encontrar la felicidad pueden estar tentadas a tratarse a sí mismas. Nuestros resultados, sin embargo, sugieren que serían más exitosas si, en lugar de eso, optaran por tratar a alguien más". Como hemos visto anteriormente buscar la felicidad suele ser la causa de la infelicidad, pero tal vez buscar la felicidad de los demás sea la causa genuina de la felicidad y, lo que es mejor, esta felicidad no hace distinción ente la propia y la de los otros, afianzándose en un principio de interdependencia.

Una razón por la cual dedicar nuestro tiempo y atención a los demás suele ser tan benéfico es que este extenderse al otro usualmente produce la sensación de que nuestra vida tiene sentido o significado. Si sólo vivimos para nosotros mismos y no para algo más grande, si no somos responsables de alguien más y si no experimentamos que lo que hacemos afecta a los demás, es poco probable que le demos valor a nuestros actos y encontremos motivación para hacer ciertas cosas que producirán hábitos positivos. Una persona no suele arreglarse o limpiar su casa si no va a ver a nadie. El otro es siempre la gran motivación; incluso en el caso de individuos que se enfocan en su obra personal, como artistas o científicos, generalmente lo hacen porque creen que podrán beneficiar a la humanidad (a un otro abstracto). Las ganancias de tener una vida significativa fueron documentadas por el doctor Viktor Frankl en los campos de concentración de la segunda guerra mundial, donde claramente aquellos que tenían algo o alguien en quién pensar y para quién vivir tenían mayores posibilidades de soportar las condiciones infrahumanas a las que eran sometidos. Asimismo, diversos estudios científicos muestran que las personas que tienen significado en sus vidas son más sanas y tienen mejores sistemas inmunes que quienes sólo tienen la sensación de felicidad. El significado es duradero, la felicidad es efímera. 

En su libro Natural Prozac, el doctor Joel Robertson señala que ayudar a los demás es una forma de producir serotonina de manera natural y, por lo tanto, para algunas personas esto puede servir como tratamiento para la depresión. Esto es así porque "ese tipo de ayuda nos provee de un sentido de seguridad y vínculos comunitarios. Todos somos seres sociales y tenemos una necesidad de encontrar un lugar en la sociedad en el que nos sintamos realizados". Debemos recordar que los procesos químicos del organismo, como es el caso de la producción de neurotransmisores, no son procesos mecánicos cerrados sino que se ven influenciados por el medio ambiente, nuestras relaciones y nuestros pensamientos.

Otra razón por la cual esto funciona es que al ayudar a los demás nos enfocamos en los problemas de otros y olvidamos los nuestros, lo cual revela que en muchos casos la depresión y el malestar mental son fundamentalmente un mal manejo de nuestra atención o lo que el doctor David Kessler llama "captura", esto es, estímulos, sensaciones, ideas y demás que suelen capturar nuestra atención de manera obsesiva y que generalmente son la causa de las enfermedades mentales. Kessler sugiere que los diferentes tratamientos actúan sobre la selección dirigida de la atención: "lo que los medicamentos hacen es que disminuyen mi reactividad y siento menos, la psicoterapia hace que vea la vida de forma distinta para que algo distinto capture mi atención, la espiritualidad hace que me desapegue de los estímulos". En los casos en que la depresión no es demasiada severa, existen claros beneficios al tratarla de una manera que no haga daño extra ni forme dependencias, como ocurre con los fármacos.

De manera similar a la sugerencia de Robertson sobre que ayudar a los otros produce serotonina, el budismo sostiene que la compasión genera lo que llama bodhicitta, la mente de la iluminación que es a veces también vista como una especie de elixir o sustancia alquímica que tiene el efecto de curar la enfermedad de la insatisfacción y el sufrimiento propio de la existencia cíclica (el samsara). El budismo mahayana se basa en el principio de que el egoísmo es equivalente a la ignorancia y al sufrimiento y, por el contrario, la compasión es igual a la inteligencia y a la felicidad, justamente porque los seres humanos no tienen una existencia separada o independiente de los demás. Esta es también la base de la llamada "ley de oro" que aparece en diversas religiones (puede leerse aquí una comparación del principio de la compasión en diferentes tradiciones religiosas).

La efectividad y el poco costo proporcional que tiene la compasión o el altruismo como tratamiento para la depresión no debería ser desestimada. Parece demasiado sencillo y poco profesional y, sin embargo, cualquier persona que ha convivido con alguien deprimido sabe que cuando éste logra, por la razón que sea, salirse del ensimismamiento de sus problemas y ponerle atención al otro, lo cual siempre produce un efecto positivo. Evidentemente existen casos muy severos en los que un individuo está tan sumido en sí mismo que ni siquiera logra voltear a ver a los demás. pero aquí deben entrar diferentes herramientas terapéuticas y la misma creatividad del terapeuta y los seres queridos de la persona en cuestión --algo que requiere mayor esfuerzo y mayor compasión que simplemente recetar otra pastilla.

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6 consejos de autosuperación que pueden estar arruinando tu vida

Salud

Por: Pijama Surf - 06/18/2017

Entre otras nocivas nociones de autosuperación, la pretensión quizá funcione por momentos como un placebo, pero a largo plazo podría frustrarnos

Desde que la maquinaria de la felicidad se puso en marcha hemos olvidado que la vida son altibajos, que no todo está bajo nuestro control y que vivir es eso: sortear todo tipo de momentos y circunstancias. La maquinaria de la felicidad obligada (el "sonríe siempre, nunca te quiebres") nos está obligando a negar emociones que son parte de la vida, y bloquearlas nos frustra enormemente. En esta tendencia, la autosuperación se vende a tropeles en formatos innumerables: libros, películas, publicidad.

El problema con la cultura de este tipo es que nos vuelve personas frustradas. Te presentamos algunos conceptos que se repiten sistemáticamente en las nociones básicas de superación personal pero que podrían estar siendo altamente contraproducentes para la salud de nuestra psique:

 

Tú lo puedes todo

Una de las premisas más importantes en el pensamiento occidental es el famosísimo “Conócete a ti mismo” (gnōthi seauton), propulsado sobre todo por Platón. Lo anterior se refiere a una madurez para aceptar nuestras virtudes y defectos, y una vez hecho consciente eso, trabajar en lo que deseemos cambiar. Sin embargo, no todos somos iguales; algunos tenemos talento para ciertos ámbitos, y otros en distintas áreas. Es verdad que hay que ser voluntariosos en lo que nos proponemos, pero si buscamos ser buenos en todo simplemente nos estaremos engañando, y ello genera frustración a largo plazo.

 

Sonríe siempre

Cierto, caer en el pesimismo te paralizará, pero una cosa es caer en el pesimismo y otra creer asequible el siempre tener emociones placenteras. La vida son muchos tipos de emociones y uno puede encontrar placer en sus momentos agridulces. Está comprobado que las emociones negativas nos dan perspectiva y son positivas para la salud. Si sólo te aferras a sonreír estarás pretendiendo todo el tiempo, lo que en el fondo te generará frustración y pensarás que hay algo mal en ti cuando, como todo humano, te sientas triste, enojado, descontento, etcétera.

 

Persigue la perfección

Está muy bien tener presente el buscar el perfeccionamiento de nuestro oficio, trabajo o tarea, pero el perfeccionamiento es algo siempre en movimiento; aunque te aferres a la idea de perfección, resulta que no somos perfectos, y ello te frustrará y mermará tu autoestima si no lo haces consciente.

 

Ser exitoso es sobresalir

Hay muchas maneras de entender el éxito; sin embargo, la publicidad, y sobre todo los libros y propaganda de superación personal, sitúan el éxito siempre con ejemplos de personas famosas, ricas, sobresalientes. La realidad es que el éxito es más bien estar en el camino de aquello que has elegido y disfrutar el trayecto con sus altibajos, o las muchas otras definiciones que cada quien puede darle.

 

Nuca, jamás, te sientas culpable

Es verdad, el arrepentimiento (la culpa) puede ser nocivo si se experimenta en demasía, pero es bueno darte cuenta cuando has tenido un error, entender por qué te habría gustado actuar distinto y experimentar el halo de nostalgia que conlleva este tipo de pensamiento. Según la ciencia, ello hará que generes mayor conciencia sobre por qué te gustaría que las cosas hubieran sido distintas. Eso es conocerte a ti mismo también, y te otorga sabiduría y aprendizaje. Desde luego, ello no implica que quedarte estancado en ese sentimiento sea sano; déjalo ir, pero permítete sentir también tus errores.

 

Tú eres responsable de todo lo que te sucede

Sí, nuestro pensamiento, nuestra actitud y la energía que emana de ello atraen a ciertas personas y situaciones, pero también es verdad que no tenemos control de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Pretender lo anterior es sumamente frustrante, así que, aunque es bueno asumir nuestra responsabilidad en el mundo, también es benéfico entender nuestra posición de vulnerabilidad: sí, en ocasiones somos también víctimas, y asumirlo con madurez y humildad está bien.

 

Ilustración: Yuschav Arly