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Las indicaciones del gran maestro Dogen para hacer de la cocina parte del sendero que conduce a la iluminación

En los monasterios zen, el cocinero en jefe toma una prominencia que refleja la importancia del servicio en el sendero budista y en general en cualquier disciplina espiritual. El chef de un monasterio es llamado "tenzo", un término que significa literalmente "monje celestial". El tenzo, según el texto estándar Regulaciones para monasterios zen, citado por el gran maestro Eihei Dogen, es el que tiene la función de "hacer ofrendas en reverencia a los monjes". Es decir, los alimentos son considerados como ofrendas a la iluminación de los monjes. Nada más lejos de la preparación mecánica de los alimentos como un oficio menor. Esta posición es en realidad un gran honor, puesto que el budismo mahayana considera que la compasión, el servicio y la reverencia son parte esencial de la mente de la iluminación (bodhicitta en sánscrito) o de la mente que va hacia el sendero (doshin, en japonés) y, a su vez, estas actividades generan mérito, lo cual es algo así como la divisa de la iluminación o de una mejor vida futura. Asimismo, a diferencia de otras religiones nacidas en la India, el budismo toma un camino medio y considera que la vitalidad del cuerpo es importante (y rechaza un sendero de radical mortificación y privación); esto especialmente se resalta en las culturas del chan o zen, en China y Japón, donde se tiene una importante noción de la energía vital, la salud, la longevidad y la participación activa en la sociedad.

Dogen, patriarca de la corriente Soto en tierras japonesas, hace en su texto Tenzo Kyokun un elogio de la posición del tenzo, explica los requerimientos propios de la posición y da instrucciones para practicar el dharma budista en la preparación de los alimentos y en las labores adicionales que deben cumplir los tenzos. Estos son los lineamientos generales para los oficiales de un monasterio, incluyendo un tenzo:

1. Beneficiar a los demás --esto simultáneamente te beneficia a ti mismo.

2. Contribuir al crecimiento y elevación del monasterio.

3. Emular a los grandes maestros del pasado, siguiendo y respetando su excelente conducta.

Dogen cuenta que una vez en su juventud (en su viaje a China, en el cual recibió la transmisión directa) se encontró con un tenzo, al cual increpó diciéndole "¿Honorable tenzo, por qué no te concentras en la práctica del zazen y en el estudio de las palabras de los antiguos maestros en vez de meterte en problemas en la posición de tenzo y simplemente trabajar? ¿Acaso hay algo realmente bueno en esto?". A lo que el viejo tenzo le contestó: "Buen hombre de un país extranjero, no entiendes realmente qué es la práctica o el significado de las palabras de los antiguos maestros". Dogen, en su entusiasmo juvenil por la práctica de la meditación y el estudio de las escrituras, no se había dado cuenta todavía de que la verdadera práctica se incorpora a todas las actividades diarias, todas sagradas, pero especialmente aquella que está específicamente orientada al beneficio de los demás. 

Años después, ya de regreso en Japón, Dogen cuenta su indignación cuando en el monasterio Kennin notó que no se valoraba la posición de tenzo. "Aquellos que detentaban la posición no tenían el espíritu adecuado. Ni siquiera sabían que esta era una práctica de un buda, así que, ¿cómo podrían progresar en el sendero?". Esta es la visión correcta de lo que es un cocinero, una profesión digna de un buda, el privilegio de poder ayudar que alguien, por sus logros en la práctica del dharma, se ha merecido. Una visión muy distinta a la que caracteriza a nuestra era en Occidente: más que un CEO, el verdadero privilegiado es el cocinero. 

El texto (que puede leerse en su totalidad en inglés aquí) es de una gran belleza --como todo lo que escribió Dogen-- y debería ser un texto de cabecera para cualquiera que se dedica a la cocina y quiere darle profundidad y significado a su labor. Pero incluso si no somos chefs o si no somos budistas o monjes, etc., todos alguna vez cocinamos, o todos alguna vez preparamos algo para alguien y leer este texto nos permite encontrar inspiración para hacer de nuestras labores cotidianas un servicio lleno de propósito, una meditación dinámica cuyo elemento esencial es el cultivo de una mente compasiva, lúcidamente orientada al beneficio de los demás.

El tenzo de un monasterio zen es una especie de meticuloso y discreto agente que llena a la comunidad secretamente de bendiciones y vitalidad. Quizás desde diferentes trincheras podemos aplicar esto y convertirnos en benefactores de los demás, obrando con la inteligencia sublime del buddha-dharma que notó tempranamente que es una ley de la naturaleza, como explica Dogen, que beneficiar a los demás simultáneamente te beneficia a ti. A continuación una traducción de algunas de las recomendaciones de un tentativo manual de dharma cuisine, que hemos extraído del texto de Dogen, vertidas al español a partir de la traducción al inglés de Arnold Kotler y Kazuaki Tanahashi.

 

-Utiliza tu mente-que-se-mueve-hacia-el-sendero de manera cuidadosa para variar los menús de tiempo en tiempo y ofrecer a la gran asamblea bienestar y alivio.

-Respeta la comida como si la estuvieras preparando para el emperador. Ten el mismo cuidado para todos los alimentos, crudos o cocinados.

-Cuando laves el arroz y prepares los vegetales, debes hacerlo con tus propias manos y con tus propios ojos, haciendo un esfuerzo sincero. No te distraigas ni siquiera un momento. No tengas cuidado sobre una cosa y descuides otras. No desperdicies la oportunidad, aunque sea de sólo una gota en el océano del mérito; no dejes de colocar ni siquiera una sola partícula de tierra en la cima de la montaña de los actos virtuosos.

-Si los seis sabores no están bien logrados y la comida carece de las tres virtudes, la ofrenda del tenzo a la asamblea no está completa [los seis sabores son amargo, agrio, dulce, picante, salado, neutro; las tres virtudes de los alimentos: limpieza, delicadeza, formalidad].

-[Cuando limpias el alimento, preparas el arroz y los vegetales] tu asistente debe cantar un sutra para el espíritu guardián del fogón.

-Sobre todo, debes evitar enojarte y quejarte de la cantidad de los materiales de la comida. Debes practicar de tal forma que las cosas llegan a residir en tu mente, y tu mente regresa y reside en las cosas, a lo largo del día y la noche.

-Observa con ojos atentos; no gastes ni siquiera un grano. Límpialo de la manera apropiada, ponlo en los recipientes, haz un fuego, hiérvelo. Un antiguo maestro dijo: "cuando hierves el arroz, sabe que el agua es tu propia vida".

-Cuando preparas la comida, no veas con ojos ordinarios y no pienses con mente ordinaria. Toma una hoja de pasto y construye una majestuosa tierra de tesoros; entra en la partícula de polvo y haz girar la gran rueda del dharma. No generes una mente desdeñosa cuando prepares un caldo de hierbas silvestres; no generes una mente de alegría cuando preparas una fina sopa de crema. Donde no hay discriminación, ¿cómo puede haber mal sabor? Así, no seas descuidado cuando tienes materiales pobres, y mantén el nivel de tus esfuerzos incluso cuando los materiales sean excelentes.

-Tomando un vegetal verde, conviértelo en un cuerpo dorado de dieciséis pies, toma el cuerpo dorado de dieciséis pies y conviértelo en una hoja de vegetal verde. Esta es una transformación milagrosa --la labor de buda que beneficia a los seres sintientes. 

-Cuando hayas cocinado la comida de la mañana o la de la tarde, acorde con las reglas, coloca el alimento en las bandejas, ponte tu kashaya, esparce la tela para hacer reverencias, mira hacia la dirección de la sala de los monjes, ofrece incienso y haz nueve reverencias. Cuando las reverencias sean completadas, empieza a enviar la comida. Prepara las comidas de día y noche de esta forma sin perder tiempo. Si hay sinceridad en tu forma de cocinar y sus actividades asociadas, lo que sea que hagas será nutrimento para el cuerpo sagrado. Esta es la vía del bienestar y la alegría de la gran asamblea.

-Cuando recoges y preparas hierbas silvestres, hazlas iguales a una fina sopa de crema con tu mente pura, sincera e íntegra. Esto es así porque cuando sirves a la asamblea --el océano inmaculado del buddha-dharma-- no te percatas del sabor de la crema fina o las hierbas silvestres. El gran océano tiene un único sabor. ¡Cuánto más aún cuando haces surgir los brotes del sendero y nutres el cuerpo sagrado! La crema fina y las hierbas silvestres son iguales y no dos... Conoce que hasta las hierbas silvestres pueden nutrir al cuerpo sagrado y hacer surgir los brotes del sendero. No los consideres como algo bajo ni los tomes a la ligera. Un maestro que guía a los seres humanos y a los dioses debe ser capaz de beneficiar a los demás con hierbas silvestres. En el arte de la cocina, la consideración esencial es tener una mente profundamente respetuosa y sincera, más allá de las cualidades finas y groseras de los materiales. ¿Acaso no es verdad, que al ofrecer al Tathagata [nombre que recibe el Buda, aquel que habita en la talidad] un tazón con agua en la que había lavado el arroz una mujer obtuvo inconcebible mérito en sus siguientes vidas?... Incluso una ofrenda muy grande al Buda, si no es sincera, no es tan buena como una muy pequeña que es sincera. Esta es la práctica correcta para las personas.

-Al realizar tus tareas con los demás oficiales y miembros del monasterio, debes mantener una mente alegre, una mente generosa y una mente grande. [Una mente alegre surge de darse cuenta de la gran oportunidad que es la preciosa vida humana, en la cual uno puede estar cocinando alimentos puros en el plano de los humanos y no, por ejemplo, cocinando en el infierno para demonios. Esto es motivo de regocijo: se está cocinando en un plano en el cual el alimento puede producir gran bien y acumular mérito. Una mente generosa es una mente paternal: "debes cuidar al agua y a los granos con compasión, como si estuvieras cuidando a tus propios hijos". "Una mente grande es una mente como una gran montaña o un gran océano. No tiene particularidad o exclusividad. No debes considerar un gramo como ligero o una tonelada como pesada"].

-Si algo debe ser venerado, es la iluminación. Si algún momento debe ser venerado, es el momento de la iluminación. Cuando anhelas la iluminación y sigues el sendero, incluso tomar un grano de arena y ofrecerlo al Buda es benéfico; dibujar una figura del Buda y rendirle homenaje tiene también un efecto. ¡Cuánto más estar en la posición del tenzo!

 

Twitter del autor: @alepholo

Las experiencias cercanas a la muerte son más "reales" que las normales, según estudio

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/28/2017

Investigación muestra que las experiencias cercanas a la muerte son mejor recordadas incluso que las experiencias normales, pese a que las zonas del cerebro en las cuales supuestamente se registra la experiencia no están activas

Hace poco más de 4 años un neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, generó gran polémica al postular que "el cielo es real" sobre la base de una profunda experiencia cercana a la muerte. Alexander cuenta en su libro Proof of Heaven que, después de estar 7 días en coma y con el neocórtex desactivado, experimentó una serie de visiones que le otorgaron "una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte". 

Si bien no puede considerarse como prueba de la vida después de la muerte, una investigación reciente demuestra el gran realismo que tienen estas experiencias para las personas que las experimentan.

El doctor Bruce Greyson y Lauren Moore hicieron un interesante estudio sobre la capacidad de recordar de las personas que dicen haber tenido experiencias cercanas a la muerte. Analizando estos recuentos, los investigadores notaron cinco factores que parecerían hacer que los recuerdos de estas experiencias no sean muy nítidos ni muy detallados:

1. Las experiencias cercanas a la muerte suelen ocurrir en presencia de paro cardíaco, lo cual generalmente produce amnesia del evento.

2. Pueden suceder bajo la influencia de medicamentos psicoactivos que alteran la memoria.

3. Usualmente ocurren en situaciones traumáticas, que influyen en la memoria.

4. Generalmente son asociadas con emociones fuertes, que influyen en la memoria.

5. A veces son reportadas mucho tiempo después del evento.

Greyson y Moore administraron un examen estándar de características de memoria a 122 personas que habían tenido un encuentro cercano con la muerte. El examen está basado en el hecho comprobado de que las memorias de eventos reales tienden a tener más información de color, sonido y demás datos sensoriales, más información del contexto y más soporte de detalles e información emocional. Al realizar el cuestionario se les pidió que proporcionaran información sobre tres tipos de eventos: el roce con la muerte, otro evento que vivieron cerca de ese período y un episodio imaginario de ese periodo. Los resultados mostraron que los eventos cercanos a la muerte tenían más coeficiente de realidad. Los autores señalan:

Las memorias de estos eventos tuvieron mayor calificación en el examen que las memorias de eventos reales, que a su vez tuvieron mejor calificación que las memorias de eventos imaginarios... el hecho de que los registros en el examen fueron más altos en las experiencias cercanas a la muerte sugiere que son recordadas como 'más reales' que los eventos reales, lo que coincide con cómo son descritas. 

Aunque esto no puede considerarse como una prueba de que los sucesos que experimentan las personas que tienen una experiencia cercana a la muerte son reales (no bajo la noción de una realidad supuestamente objetiva consensual), al menos nos revela que tienen una nitidez y una consistencia que sugiere que algo especial está pasando en la mente de estos individuos y que no es solamente una fantasía común y corriente. Por otro lado, el hecho de que sean más reales en relación con la riqueza de información que se inscribe en la memoria permite hacernos la pregunta de si esto no es suficiente para considerarlos como reales, como eventos significativamente existentes, en tanto que la misma realidad no puede ser considerada algo que existe más allá de nuestra percepción y de nuestra capacidad de encontrar sentido y configurar una imagen del mundo. Es decir, ya que la realidad es siempre relativa a nuestra observación de la misma, por qué no pensar que estas experiencias son reales y quizás, como señalan los científicos, incluso más que las vivencias cotidianas.

 

Con información de Daily Grail