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Los colores, tipo de expresión, si está o no tu rostro en la fotografía; como en todo, tu personalidad se revela en tus decisiones digitales

Todos sabemos que en el mundo virtual, y sobre todo en las redes sociales, estamos creando una especie de “marca” sobre nosotros mismos. Allí nada es fortuito, cada post que publicas, foto que eliges y comentario que haces, está enfocado en asociarte a la identidad que buscas proyectar sobre ti mismo.

Por ello quizá es que las redes sociales están, probadamente, volviéndonos locos. En un gran acto de narcisismo estamos buscando proyectarnos y ello, por supuesto, invita también a la comparación y la competencia. Ahora: tampoco hay que negar que las redes sociales nos abren otras posibilidades de conectar con personas del pasado, generar lazos con otros con intereses afines, o bien, lazos laborales o informativos. Siendo así, quizá sea importante que conozcas, según algunos análisis psicológicos, las generalidades sobre qué es lo que proyectas sobre ti mismo según el tipo de fotografía que eliges.

De acuerdo con un estudio hecho en colaboración por investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad Shahid Beheshti, los siguientes son indicadores de la personalidad, según el tipo de foto elegida para las redes sociales:

 

Consciente

Se refiere a la personalidad ligada al orden, la disciplina y la conciencia sobre el comportamiento individual. Este tipo de personas suelen publicar una fotografía que abarca mayormente el rostro, y entre las fotos de perfil el gesto no suele cambiar mucho. Generalmente este último suele ser neutral, aunque más apuntando hacia una sonrisa, positividad y una persona contenta.

 

Extrovertida

Sus fotos suelen ser coloridas, aparecer con más personas y hacen distintos gestos, aunque más asociados a la felicidad que a humores negativos. Sus imágenes no suelen estar tan enfocadas en su rostro, en gran parte porque suelen salir con más personas.

 

Agradable, simpática

Sus fotografías también suelen ser coloridas, aunque menos que las de los extrovertidos. Las emociones que muestran tienden a ser positivas, pero menos eufóricas; suelen salir con terceros, pero en imágenes con mayor énfasis en su rostro que los extrovertidos.

 

Neurótica

Es el tipo de persona que normalmente omite su rostro en las fotos; los colores suelen ser más neutros, o tendiendo a lúgubres. También, si bien su expresión no es del todo negativa, tiende a ser mucho más neutra que en el resto de las personalidades aquí expuestas.

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En nuestro mundo, no tener un teléfono celular parece una aberración, pero quizás esto merezca repensarse

Hoy en día todos tienen un teléfono celular; negarse a tener uno es un acto menor de subversión que puede leerse como condena a la marcha del mundo dominado por la tecnología y lo que Tim Wu ha llamado el mercantilismo de la atención. De alguna manera no tenerlo es una forma de aislamiento (al menos eso es lo que nos han hecho creer las grandes compañías) pero a la vez es claramente una afirmación de que el propio tiempo, la concentración y el mundo no mediado son más importantes.

El profesor de filosofía Philip Reed, quien nunca ha tenido un teléfono celular, propone tres buenas razones para no tenerlo.

 

1. Costo

Esta es autoevidente. No tener un teléfono celular significa no tener que pagar un plan mensual, roaming, impuestos, y aniquila la posibilidad de que nos seduzcan con la posibilidad de actualizar nuestro aparato por el nuevo que está de moda. Como dice Reed, llama la atención que muchas personas en Estados Unidos pagan unos 75 dólares al mes de manera automatizada sin jamás cuestionarse que hace menos de 15 años esto hubiera parecido inconcebible e innecesario, pero ahora asumimos que es necesario.

 

2. El medio ambiente

La manufactura de los teléfonos móviles (especialmente los metales raros con los que se fabrican), el poder y la energía que consumen para cargarse y transmitir llamadas produce importantes niveles de emisiones de dióxido de carbono. Por otro lado, la obsolescencia programada de algunos de estos aparatos hace que se crea que sólo sirven por un par de años y un importante número de aparatos perfectamente funcionales acaban antes de tiempo en los basureros, esparciendo sustancias tóxicas a la tierra y al agua.  

 

3. Los teléfono celulares nos mantienen en constante comunicación con personas que no están

Esta es la razón que según Reed realmente lo mantiene convencido. Y aunque puede ser la más egoísta, integrada al panorama global es bastante racional. Reed explica que su razón para rehusarse a tener un celular es justamente la opuesta a la que motiva a las demás persona a tenerlo:

Simplemente no quiero la habilidad omnipresente de comunicarme con cualquiera que está ausente. Los celulares ponen a sus usuarios en constante llamado, constantemente disponibles, y aunque esto puede ser conveniente y liberador, también puede ser una carga abrumadora. La carga viene en la forma de una sensación de obligación a los individuos y a los eventos que están físicamente en otra parte. Cualquiera que ha checado su teléfono durante una conversación cara a cara entiende la tentación. Y cualquiera que ha hablado con alguien que ha checado su teléfono entiende lo que está mal con esto.

En cierta forma la tecnología celular que nos conecta con todo el mundo todo el tiempo es también la tecnología de la desconexión con aquello que está aquí, ahora. Mientras que la comunicación se vuelve omnipresente, nuestra presencia se dispersa y difumina. Estamos en todas partes, pero en todas estamos fragmentados. "Comunicarse con alguien que no está físicamente presente es alienante, obliga a la mente a separarse del cuerpo". Aquí Reed toca una fibra muy profunda que merece explorarse: ¿cuánto estamos perdiendo en comunicación no verbal, comunicación intuitiva, emocional, no cerebral, ligada a otros sentidos, empatía, capacidad de sentir el momento en toda su plenitud y sutileza?