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Una retrospectiva a lo que puede llamarse "una edad de opio": elegancia, decadencia, seducción arrabalera, las cuevas del dragón de la adormidera

Antes de que se pusiera de moda el "heroin chic" existió el glamour decadente y voluptuoso del opio. Persiguiendo el "dragón" entre almohadas y deleites sensoriales, el opio en el siglo XIX y partes del siglo XX fue la droga de la lascivia, de la languidez, del dandismo y en general de la exploración al margen. Los fumadores lo mismo congregaban a las clases menos afortunadas, prostitutas, marineros y enfermos, como también a artistas y diletantes. Escribieron y experimentaron con la deliciosa corrupción del opio grandes artistas como Baudelaire, Oscar Wilde, Thomas de Quincey, Jean Cocteau y William Burroughs, entre otros. 

Las imágenes aquí presentadas fueron recopiladas por el sitio Messy Chic y abarcan toda una línea estética de los submundos, elegancia y perdición, la oscura atracción de la adormidera, ese sueño samsárico en el fondo de la pipa. 

Este pedigree del opio, una sustancia que produce caleidoscópicas y plácidas visiones debe, sin embargo, entenderse también desde la noción particular de que se trata de una sustancia que parece robar la voluntad de sus usuarios, haciendo que las insustanciales visiones celestes de campos de flores se conviertan en infiernos mucho más tangibles y duraderos.  

Lamentablemente el opio también tiene una historia muy sangrienta y opresiva, ligada a la guerra y al colonialismo, como ocurrió con Gran Bretaña y China y actualmente con Afganistán, el país donde más se produce opio en el mundo y que es controlado por Estados Unidos. Asimismo, en México, la violencia que ha sufrido el estado de Guerrero está ligada con la enorme producción de amapola de este estado. Correteando el sueño del opio, la humanidad ha sido devorada por el dragón de sus espejismos. 

Infográfico de las 37 drogas ficticias más populares de la TV, el cine y la literatura

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 09/08/2016

Una muestra de las sustancias de la imaginación

En su afán de crear realidades alternas la ficción en el cine, la TV y la literatura se sirve de drogas ficticias para poder convencer al público de estos mundos alterados. Existen legendarias sustancias psicoactivas que son inextricables de grandes narrativas, como el "spice melange" de Dune o la "sustancia D" de A Scanner Darkly, así como varias otras en la narrativa de Philip K. Dick.

El siguiente infográfico, compilado por Jim Adler & Associates, se enfoca en algunas de las principales sustancias que han aparecido en el escaparate mediático de la cultura occidental, mayormente anglosajona. No es de ninguna manera exhaustivo, pero presenta un interesante menú de poderosos psicoactivos que han aparecido en populares obras de ficción.

Algunas de estas drogas provocan terribles alucinaciones, algunas son usadas para controlar mentalmente a las personas, otras pueden producir poderes supernaturales e incluso pueden llegar a permitir controlar las leyes del universo.