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Ciencia de la vacuidad: budismo, física cuántica y la naturaleza de la mente (una conversación con Leandro Chernicoff I/II)

Filosofía

Por: Alejandro Martinez Gallardo - 05/21/2016

La primera parte de una conversación con el maestro de meditación budista y maestro de física Leandro Chernicoff sobre la conciencia, la vacuidad y los paralelos entre el budismo y la mecánica cuántica

Uno de los diálogos más estimulantes en la actualidad es el que entablan el budismo y la física, dos acercamientos al conocimiento muy distintos pero que sin embargo tienen importantes coincidencias. El budismo tiene la particularidad de ser una religión que no fue revelada por una divinidad, sino que fue descubierta por un ser humano como un camino de liberación, utilizando lo que podríamos llamar una ciencia interna. Como explica el traductor de tibetano y budista practicante Gerardo Abboud: "Buda fue también un científico porque su actitud para buscar la verdad, la naturaleza de las cosas, era similar, por ejemplo, a la de un físico".

A muchos nos llama la atención que algunos de las nociones básicas del budismo desarrolladas desde hace más de 2 mil 500 años estén siendo de alguna manera confirmadas o al menos seriamente consideradas por la física cuántica, como es el caso de la interdependencia de los fenómenos (cotéjese con el entrelazamiento cuántico), la vacuidad de las cosas o la posibilidad de que la conciencia sea un aspecto fundamental del universo. El mismo Abboud nos hace dimensionar esto: "Asombra lo que pudo descubrir un hombre semidesnudo, sentado debajo de una vieja higuera, sólo con el poder de la mente. Entre otras cosas, que no hay tiempo, que no hay espacio y que no hay materia como creemos percibirla; que todos son simplemente conceptos. Curiosamente, las mismas conclusiones a las que llega la física cuántica". 

Siguiendo con esta exploración de las coincidencias entre el budismo y la ciencia, hace unos días entrevisté a Leandro Chernicoff, quien tiene la genial particularidad de ser budista practicante, maestro de meditación y maestro de física. Nuestra conversación será publicada en dos partes, ya que fue bastante amplia; creo que puede servir como una introducción a varios de los conceptos básicos de la filosofía budista. 

Leandro se acercó al budismo después de una primera crisis filosófica mientras estudiaba su maestría en física teórica en Estados Unidos, "quería entender qué hacemos aquí, de dónde viene el universo... preguntas de carácter teológico o filosófico", las cuales el budismo podía quizás responder con mayor soltura que la física. Habiendo dejado un proyecto de doctorado como físico teórico y preferido dedicarse a la docencia en la física, Leandro actualmente es uno de los directores del proyecto AtentaMente y uno de los instructores de Casa Tíbet, fundada por su maestro Marco Antonio Karam. Otro de sus maestros es Alan Wallace, también físico y traductor de textos tibetanos, quien ha mencionado que mientras que la ciencia tiene su método científico, el budismo tiene "el samadhi", la concentración y la purificación de la mente, como método para averiguar la realidad.

El interés de Leandro específicamente por el budismo --y de muchos físicos en la actualidad-- se explica un tanto porque el budismo se sostiene lógicamente y no tiene un dogma teísta, lo cual lo acerca al pensamiento científico más que otras religiones. Al mismo tiempo, provee una serie de herramientas para observar la mente y conocer la realidad de manera directa, con las cuales uno puede "ser más científico con la experiencia". Una de las diferencias estriba en que la observación del budismo, si bien llega a "intuiciones similares" a las de la física, según señala Leandro, permite "tener una injerencia más puntual en la vida personal". Esto es conocimiento que va más allá de la información y que posibilita la transformación del individuo. 

 

CIENCIA INTERNA BUDISTA VS. MATERIALISMO CIENTÍFICO

El génesis de la ciencia moderna está enfocado en lo de afuera, no necesariamente porque sea lo único que existe, sino porque hemos desarrollado históricamente métodos para medir [el mundo exterior]. Esto es algo que Alan Wallace explica en sus libros. La ciencia occidental tiene como fundamentos mirar hacia afuera y la validación de la tercera persona. 

Es evidente que la conciencia es un fenómeno muy importante en el universo, esto no es algo de lo cual yo me haya dado cuenta, es algo fácil de reconocer y está en todos lados. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué rol juega en el universo? En tanto estamos eligiendo tomar a la conciencia como un epifenómeno de la materia, entonces hay una limitante intrínseca. Dudo que se pueda hacer una teoría de la conciencia que emerja de la materia, creo que son fenómenos diferentes que requieren metodologías de estudio complementarias. Y es que si uno lo piensa bien, aquello que está generando estas teorías es la conciencia misma, cualquier cosa que digas, por ejemplo: "la conciencia es un epifenómeno de la materia" o "la conciencia no es un epifenómeno de la materia", ambas, todas, son constructos de la mente. Nos encontramos con una paradoja, un problema que tiene que ver con las estructuras conceptuales.

Si queremos tener una descripción más completa de la realidad, creo que es pertinente darle a la conciencia un rol más preponderante. Por un lado porque creo que es un importante elemento de la realidad objetiva. Por otro lado porque tomar a la conciencia y a los seres que tienen conciencia como una parte relevante del estudio del universo pone en una arena de discusión científica cosas como: cómo nos vinculamos y cómo actuamos los unos con los otros. Discutir esto, tomando en cuenta el importante rol que juega la percepción de la mente en nuestras experiencias de bienestar y sufrimiento, nos permite llevar a una arena científica la investigación de qué estados mentales son más conducentes a una sensación bienestar, qué tipo de estados mentales no lo son, qué entendemos por bienestar o cómo se define el bienestar. Por ahora las definiciones de bienestar tienen que ver con el mundo externo, cuánto ganas, si estás por sobre cierta línea... dejan fuera la experiencia directa del bienestar. La definición de bienestar requiere una vivencia más directa y profunda de la mente en sí. En la medida en que tenemos una experiencia muy superficial de nuestra mente, donde básicamente tenemos una experiencia hedonista del mundo, basada en estímulos, así nuestra idea de lo que es el bienestar es muy superficial. Desde los griegos había definiciones mucho más refinadas, como la eudemonia, sin embargo siento que esto se ha perdido y no tenemos herramientas para acceder a ese tipo de bienestar y preguntarnos sobre ello. Cuando hacemos un acto genuino de amor o bondad experimentamos algo de esto pero no tenemos un marco teórico para entenderlo y replicarlo, para entrenarnos. Creo que traer la conciencia al marco de investigación científica seria abre puertas en este sentido.

 

¿CÓMO CONCIBE LA MENTE EL BUDISMO?

En el budismo la mente se puede definir en términos relativos y en términos absolutos. La mente relativa a nivel operacional se define por las características de claridad [sel, en tibetano] y cognición. Existe una cualidad como de un espejo de poder reflejar, pero a diferencia de un espejo hay cognición de aquello que se refleja. Lo que distingue a un fenómeno mental es esta cualidad de mera claridad y darse cuenta. Así se puede identificar si tienes mente: si hay mera claridad y darse cuenta. Por ejemplo, observas un ladrillo, y no tiene esa cualidad...

La mente relativa tiene muchas funciones, aspectos, colores y manifestaciones, todos ellos con esta cualidad de mera claridad y darse cuenta. El enojo es un estado mental y tiene la característica de mera claridad y darse cuenta. Desde la perspectiva budista esto es lo que llamamos la naturaleza relativa de la mente y podríamos pensar que es una especie de flujo de eventos mentales o momentos mentales que tiene la característica de mera claridad y darse cuenta. Desde la perspectiva budista los fenómenos mentales y los fenómenos físicos por supuesto interactúan pero tienen naturalezas diferentes, los fenómenos físicos a primera vista tienen posición, forma, cualidades medibles objetivamente identificables y la mente y los fenómenos mentales no necesariamente. La pregunta interesante aquí es, ¿cómo hace un fenómeno que no es mental, por ejemplo, un fenómeno físico, un átomo o 10 átomos, para convertirse en algo que es "mera claridad y darse cuenta", como sería este proceso de transformación? Esto estaría relacionado con el problema duro de la neurocienica. Desde la perspectiva budista, sin embargo, no es necesario meterse en ese problema, son dos fenómenos que interactúan pero tienen naturalezas distintas. ¿Eso que significa? Que si yo le pego al cuerpo la mente siente, si quiero tomar un vaso de agua, puedo hacerlo; la mente le avisa al cuerpo. ¿Como es esa transición, cómo hace para avisarle uno al otro? Esto lo he platicado con neurocientíficos del nivel de Richard Davidson y me han dicho "realmente no sabemos, no es claro qué ocurre", aunque por supuesto hay teorías.

Esto es a nivel relativo y después se habla del nivel absoluto de la mente. Cuando hablamos de nivel absoluto podríamos pensar en la naturaleza fundamental de la mente. ¿Cuál es el aspecto más fundamental de la mente? A ese aspecto se le da distintos nombres.  En la tradición de la Gran Perfección [Dzogchen] se le llama rigpa, en la tradición mahamudra se llama "la mente ordinaria", en la tradición del camino medio [madhyamaka] se le llama madhyamaka o gran camino medio. No es conveniente hablar mucho de esto [de la mente absoluta, lo cual debe hacerse sólo entre alumnos y maestros según la tradición], pero lo que sí podemos decir es que hay un nivel que es como lo que llamamos psique, que es el aspecto más burdo y después uno más sutil y luego incluso otros aspectos más sutiles de la mente, que es de alguna manera el basamento de toda la experiencia. La diferencia entre la mente relativa y la más profunda, es que una es más individuada y la otra trasciende todo ese tipo de cosas, pero no por eso quiero decir que todo sea una sola mente o ese tipo de cosas.

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SOBRE EL VACÍO EN EL BUDISMO

El vacío es un término esencial en la tradición budista. Cuando se dice vacío, se refiere a la ausencia de algo, por ejemplo, yo estaría vacío de una entidad permanente o sólida,  es decir, algo que parecería estar ahí, como un yo sólido, un Leandro estable... de eso estoy vacío. ¿De qué están vacías las cosas? En términos prácticos podemos decir que están vacías de aquello a lo cual tu mente se aferra. Para que la mente se aferre a algo parecería que debería haber algo sólido, para que así se pueda enganchar. La tradición budista dice que esta sensación de existencia inherente, que es lo que la mente usa para engancharse de algo, es lo que no hay, es decir aquello que se presenta como permanente, independiente y unitario [las características que comúnmente asignamos a la mente o a un yo]. Cuando hablamos de vacío lo que estamos diciendo no es, por supuesto, que las cosas no existan, lo que estamos diciendo es que hay una exageración, una proyección que se está haciendo y eso es lo que no existe. Este estar vacío de una existencia inherente es uno de los pilares de la filosofía budista porque tiene implicaciones en términos de por qué sufrimos y cómo opera la mente y cómo sobre la base de proyectar este tipo de existencia tanto en el sujeto como en el objeto se generan líos innecesarios.

El otro aspecto del vacío es tongpa nyi en tibetano, sunyata en sánscrito. Tongpa tiene esta cualidad de ausencia, vacío, pero nyi sería lo que en inglés llaman voidness, el nyi tiene que ver con que aparece, cuando uno habla de vacío no es sólo lo que no hay sino que todo se puede manifestar. Por eso en el "Sutra del Corazón" se dice: "el vacío es forma; la forma, vacío", eso significa que no hay un vacío separado de la forma, ese nyi apunta a la cualidad manifiesta, vívida de lo que llamamos la vacuidad.

 

SURGIMIENTO INTERDEPENDIENTE

Otro aspecto es el surgimiento interdependiente u originación dependiente, pratityasamutpada. ¿Qué significa surgimiento interdependiente? Todo surge en dependencia, una cosa de la otra... el hecho de que las cosas existan dependiendo unas de las otras, esto inmediatamente implica el hecho de que están vacías. Es decir, desde la perspectiva budista el mero hecho de que las cosas existen, que las podamos ver, y podamos interactuar con ellas, es prueba misma de que no pueden tener esa existencia sustancial, sólida. Las cosas sólo pueden interactuar y existir de alguna manera porque carecen de existencia inherente. Entonces para el contemplativo, cuando percibe un fenómeno, el que sea... por ejemplo, el hecho de que puedas escuchar mi voz, que podamos vernos, es sólo porque carecemos de existencia inherente. En ese carecer de existencia inherente nos damos cuenta que somos un surgimiento interdependiente y en ese surgimiento interdependiente o carencia de existencia inherente, lo que se suelta es la tendencia de la mente a la reificación, a proyectar a las cosas una realidad que no tienen. Sobre la base de proyectarme a mí como una entidad sólida y de que tú estas ahí como otra entidad sólida, entonces se vuelve posible el sufrimiento. Por ejemplo, se puede dar un intercambio en el cual si lo que dices me gusta entonces lo que me dices es una "fuente inherente" de mi bienestar, o de mi malestar si me disgusta. Sobre la base de esto surge el apego a aquello que te resulta agradable o la aversión; es esta confusión sobre la naturaleza fundamental de los fenómenos que genera mucho sufrimiento. 

 

VACÍO Y FÍSICA CUÁNTICA

En mecánica cuántica hay muchas teorías sobre cuál es la descripción más cercana a la realidad, pero, ¿cuál es realmente la descripción más cercana a la realidad? Quién sabe. Tenemos muchas interpretaciones... cada una tiene sus preferencia ideológicas y creo que por ahora no tenemos una manera de separar una de la otra a nivel empírico.

A nivel cuántico, subatómico, muy en el fondo de las cosas, creo que lo que sí podemos decir es que realmente no sabemos. Por supuesto que tenemos una definición matemática del vacío, pero, ¿qué es exactamente el vacío, qué es aquello que está dando pie a todas las cosas? Quién sabe. A nivel práctico, lo que sí podemos decir es que esto que parece tan sólido, lo que sí sabemos es que está hecho de átomos; sabemos que los átomos son algo bastante raro y que no corresponden con nuestra descripción clásica de la realidad; sabemos que tienen estas propiedades cuánticas bastante peculiares y que entre más abajo más importante se vuelve el mundo cuántico y entonces esta idea que tenemos aquí de este cuerpo sólido hecho de átomos, allá abajo, al nivel fundamental de la naturaleza, es algo bastante poco sólido y, entonces, esta sensación que tenemos aquí de que hay algo sólido no es completamente objetiva... muy posiblemente nuestra mente esté jugando un papel importante. Tenemos una reificación. ¿Que implicaciones tiene esto? Pues, en un sentido práctico, si piensas que eres tu cuerpo, si sientes que tu cuerpo es sólido y te identificas profundamente con él, es probable que te afecte mucho envejecer o que si critican tu aspecto físico te sientas mal fácilmente, etcétera...

 

HACER LÚCIDO EL SUEÑO DE LA REALIDAD

La metáfora del sueño es muy buena, porque en realidad si estuviéramos en un sueño, si esto fuera un sueño nada sería diferente. Podríamos escucharnos, podríamos vernos, interactuar, tendríamos igual calor como ahora... lo mas interesante es que tendríamos una vivencia reificadora, sobre todo si no supiéramos que estamos soñando. ¿Qué entendemos por "reificadora"? Asignar una realidad que no tiene. Supongamos que estamos en tu sueño, entonces Alejandro está dormido en la playa, pero si tuvieras lucidez de eso, en realidad no cambiaría casi nada. Yo no desaparecería, mi cuerpo no desaparecería, ni cambiaría nada de mí. Lo único que sucedería, si supieras que estas soñando, es que dirías: "Ahh, aquí no hay nada grave". Sólo se pierde esa cualidad rígida, sólida. Lo que queda es mucha libertad. Porque si supieras que es un sueño, incluso si pasan cosas que no te gustan, al saberlo te daría risa... el mero hecho de reconocer la potencia creadora de tu mente sería suficiente para que te alegres. El conocimiento del sueño se revela como la libertad profunda de saber que todo lo que está ocurriendo es una manifestación del poder creativo de la mente y, en ese sentido, cualquier cosa que ocurriera, agradable o desagradable, no cambiaría tu estado de bienestar, el cual no viene de lo que ocurre sino del entendimiento de lo que ocurre. Ese saber permea toda la experiencia, aunque sea una pesadilla: el saber que es una pesadilla se pone por encima, es más potente que la pesadilla en sí y entonces no tiene que desaparecer la pesadilla, no tiene que desaparecer nada... ese entendimiento de la realidad de las cosas, del sueño por lo que es, en este caso, un sueño, te libera sin que tengas que salir de él.

 

LA NEGACIÓN DEL YO

La tradición budista no niega el yo, lo que niega es un yo estable, unitario, indepenediente. ¿Cómo identificar el yo que está negando la tradición budista? Pues, ese yo que se exalta cuando te critican, ese yo que se siente muy sólido cuando te dicen qué bien te ves o qué mal te ves, cuando te dicen que eres la persona más inteligente o más estúpida, eso que sientes es lo que niega. Ese aferramiento al yo es una sensación visceral, no intelectual. No dice que no exista un yo, dice que ese yo es relativo. A nivel relativo claramente hay un yo, pero es carente de existencia inherente. Hay algo ahí, claro, hay experiencia, un cuerpo, una mente, ¿pero es eso un yo sólido  y estable? No. Es como si tienes un río y a ese río le dices "Usumacinta", es una etiqueta, el yo es una etiqueta, una convención, una conceptualización.

Continuará...

 

Twitter del autor: @alepholo

Más sobre el trabajo de Leandro Chernicoff:

AtentaMente

Casa Tíbet México

La política y sus libros fundamentales

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Los libros son, de alguna forma, objetos capaces de congelar en el tiempo la mente humana y alimentar las mentes de siguientes generaciones. En muchas profesiones son indispensables, como en química, física o medicina, y cualquiera que se diga buen político debe gobernar con sus libros a la mano. He aquí los 12 libros que resumen el pensamiento político (si es que se puede hablar de tal unidad). Esta lista está basada en esta otra, con unos aditamentos.

1. El príncipe, Nicolás Maquiavelo

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En primer lugar está El príncipe. Cualquiera creería que la Política de Aristóteles estaría en primer lugar, sin embargo, esta vez comenzaremos con el texto de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, intitulado Il principe. Este texto fue un regalo condescendiente al príncipe Lorenzo II de Medici, al verlo en apuros por no saber administrar el poder, optimizar la economía, hacer uso del liderazgo carismático y la forma de hablar y dirigirse a sus vasallos. 

El Príncipe ha sido el libro de cabecera de muchos gobernantes, pues en este texto Maquiavelo no sólo enlista consejos para ser 'justo' o democrático (hay que recordar que hablamos de monarquía), lo cual hizo en libros sobre la república y la democracia, aunque se le conoce más por El príncipe. 

Nunca se imaginó que su libro inspiraría ideas como esa de "El fin justifica los medios", la cual no se halla literalmente en el texto; es una sobreinterpretación, al grado que ahora se usa lo 'maquiavélico' casi sólo como sinónimo de alguien astuto y engañoso que hace lo posible para que resulten las cosas como él quiere, lo cual no aplica a otros títulos del italiano, únicamente a este. Además de la referencia a la doctrina de Maquiavelo, 'maquiavelismo' ha llegado a significar también una forma de ser hipócrita o manipulador, donde se subordinan los principios éticos y morales al principio de la política.

2. Aristóteles, Política

A Aristóteles se le atribuye un profundo pensamiento filosófico materialista, a diferencia de Platón, que era idealista. Como es sabido se conocen textos suyos que hablan sobre física y metafísica, filosofía, historia de las ideas, poética, sobre gramática, sobre la meteorología y sobre ética (escrita para su hijo), entre muchos otros temas. También se le recuerda por ser asesor político de gobernantes como Alejandro Magno. Aristóteles hizo el estudio de más de 150 constituciones (politeias, para muchos especialistas concepto que no tiene traducción, para otros puede traducirse como "el gobierno de las clases medias bajas bajo una constitución y de acuerdo a la ley") para darle rigor a su libro.

3. San Agustín de Hipona, La ciudad de Dios (426. d. C.)

Civitate Dei

Origen, sustancialidad del bien y el mal, tiempo, pecado, lucha, muerte, necesidad, duración, espacio y providencia son algunos de los tópicos tratados por uno de los 'santos' más influyentes desde el Renacimiento hasta la actualidad, incluso dentro del pensamiento filosófico de Occidente. Sus juicios hacen creer que quien escribe es, a veces, una persona que no tiene creencia alguna. No obstante, en este libro el filósofo cristiano compara la 'ciudad del hombre', la ciudad pagana (que en el Medievo estaba llegando a una crisis en todos los aspectos) con el concepto filosófico cristiano de la 'ciudad de Dios' o ciudad celestial. La obra Civitate Dei, que cuenta con 22 libros, es una apología del cristianismo que trataba de contribuir a la mejora del pensamiento religioso, consiguiendo más que eso. Para Aurelius Augustinus Hipponensis, quizá la divinidad es como "el tiempo, si nadie me lo pregunta lo sé, si alguien me lo pregunta, lo ignoro" (San Agustín dixit).

4. Tomás de Aquino, ­Suma teológica (1596)

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En contraposición con los planteamientos de San Agustín, este otro santo también logró despegar (filosóficamente hablando) la religión del sistema religioso, es decir al mundo terrenal del mundo celestial. Tanto Santo Tomás como San Agustín supieron, a través de la lógica, separar el contenido teológico de la creencia, iniciando varias corrientes entre las que se encuentran, por un lado, las que intentan comprobar las existencia de Dios con matemáticas y filosofía y, por otro, quienes buscan hacer exactamente lo contrario a través de la lógica y la lingüística.

La Suma teológica (Summa Theologiae, s. XIII) es un tratado escrito por Tomás de Aquino en dos tomos, pues la tercera parte quedó inconclusa, ya que la escribió en los últimos años de su vida. Es este volumen Tomás de Aquino muestra el sistema religioso con todo lo que ello conlleva, es decir, sus asociaciones políticas y la estructura de sus jerarquías. 

En primer instancia habla de Dios, después de la creación, de los ángeles; del hombre y el cosmos, la providencia, la trinidad y el acto humano, la pasión, el hábito, la virtud, el pecado, la gracia, el mérito, la fe, la esperanza y la caridad. También de las virtudes más importantes como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, el carisma, la vida y la pasión; sobre la penitencia y los sacramentos religiosos; además, trata el matrimonio y la extremaunción. Habla sobre la muerte, claro, el Juicio Final y el postrero infierno, el cielo. En suma, este compendio explica categorías y estructuras filosóficas y religiosas que sin embargo son modelos de organización política.

5. Montesquieu, Del espíritu de las leyes (1747)

Esprit

El barón de Montesquieu (Charles Louis de Secondat) escribió el compendió De l'esprit des lois teniendo en cuenta el impulso de la Ilustración. En el texto Montesquieu habla de todo lo que influye en el gobierno, desde el clima, la geografía, el temperamento y la forma del matrimonio hasta las relaciones sociales y las instituciones (todo ello es para Montesquieu como una especie de espíritu). También analiza la división de poderes.

Este libro habla de que las leyes tienen una especie de ‘espíritu’, el cual debe procurarse para que la ley tenga efecto sobre la comunidad humana. Montesquieu creía que "aunque bajara un libro con las leyes perfectas en su interior, sería imperfecta su aplicación debido a la imperfección es la constitución del hombre por antonomasia", por lo cual la ley también debía combinar esta serie de multifactores. (Por ello, ese espíritu sigue vigente).

Todas y cada una de las cosas que se enumeran y que influyen en el Estado, son motivo aún de investigaciones y teorías de gobierno.

6.  Tomás Moro, Utopía (1516)

UtopiaThomas More, (Thomas Morus, en latín) es un inglés que pasó de la traducción a la ficción. Su volumen Utopía inspiró tanto a diletantes como a escritores y exploradores. Los navegantes hacia el Nuevo Mundo tenían en su mente los libros de Moro y de Campanella, los cuales hablaban del ideal utópico que se centra en la idea de generar una nueva forma de organización más ordenada pues, ya en aquellos tiempos, la sociedad se veía en decadencia. (Lo que hicieron España, Inglaterra, Portugal, Francia por ejemplo en las colonias, fue reproducir la misma sociedad decadente en los dominios ultramarinos).

Hay una relación en la Utopía con una especie de comunismo donde la lógica de los individuos y su racionalidad los lleva a la desaparición del Estado y la política; Moro, creía en que cada persona era capaz de gobernarse a sí misma, lo cual contribuye al mejor sostenimiento de la sociedad, al igual que los anarquistas de Grecia.

7. John Locke, ­ Ensayo sobre el entendimiento humano (1690)

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An Essay Concerning Human Understanding consagra a John Locke como un ejemplo de la mente ilustrada. Su aporte fue muy relevante pues (al contrario del generativismo, en la lingüística) Locke cree que el humano no nace con un intelecto innato sino que la inteligencia es como un cajón que se va llenando de conocimientos a partir del nacimiento, por ello todo parte de la experiencia, con la premisa de Descartes: "Pienso, luego existo". La premisa de Locke habla sobre la construcción del conocimiento como una lógica racional. (Lo cual muchas veces no se ve en política).

8. Thomas Hobbes, Leviatán (1651)dj-leviatan-1-peke

El Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) es un monstruo marino mitológico creado por Dios a partir de la figura de la serpiente de Adán y Eva. (Dios creó a este monstruo para atormentar a los pecadores). Se le conoce como una serpiente marina. Después fue utilizado como sinónimo de monstruosidad (Taninim, monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente). Aparece en el Génesis, en el Libro de Job, en los salmos, en Isaías y en otros versículos de la Biblia. ("Nadie hay tan osado que lo despierte... De su grandeza tienen temor los fuertes... No hay sobre la Tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios", se dice en el Libro de Job).

Hobbes habla de un monstruo hecho de personas, el cual es resultado de la unión las personas, por ello el título completo, Leviatán o la materia, forma y poder de una República eclesiástica y civil, es una justificación del Estado absoluto, partiendo de las premisas de El contrato social. Es una crítica materialista a las estructuras políticas de la sociedad en la que vivía, que aplican aún para nuestro tiempo. Después de todo, ¿estaba tan equivocado Hobbes al hablar de ese monstruo que es el Estado?

9. Jean-Jaques Rousseau, El contrato social

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En Du contract social ou principes du droit politique, Juan Jacobo Rousseau habla sobre la existencia de un contrato presocial, como si la propiedad privada, la mercancía y el gobierno hubieran existido desde que los 'buenos salvajes' decidieron cercar un terreno y decir "esto es mío". El gobierno se ve en Rousseau como si hubiera coexistido con el hombre desde siempre, tesis que fue después criticada por el marxismo. Sin embargo, fue y sigue siendo un punto de álgido debate entre los gobernantes y estudiosos de la política.

10. Adam Smith, La riqueza de las naciones (1776)

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An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, o simplemente La riqueza de las naciones, es un título fundamental para comprender la denominada 'mano invisible' del mercado, donde se establece una forma de la economía que no dependa del Estado, con la frase francesa que recupera, Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même, "Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo" o, simplemente,  Laissez faire et laissez passer, principio que detonó el liberalismo económico que atormenta tanto al mundo globalizado, rendido ahora ante el neoliberalismo y la base de expansión hacia afuera.

11. Denis Diderot, ­La Enciclopedia (1751)

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Diderot, así como con Voltaire (seudónimo de François-Marie Arouet), Rousseau, d'Alembert y Montesquieu, fueron personas conocidas por su conocimiento enciclopédico, de lo cual fue resultado un libro de la misma magnitud. El primero fue autor de L'Encyclopédie o Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, un texto que intenta compendiar los conocimientos de toda materia que se pueda conocer, y por si fuera poco, acomodada en orden alfabético. Éste funge como una aportación al acervo del conocimiento fundamental de la humanidad, y dentro de él se encuentran la filosofía (base de la ciencia) y la citada política.

La siempre atractiva página Nalgas y Libros (el binomio infalible) publicó esta lista con la que quizá muchos politólogos estén de acuerdo. Otra cosa será cómo se usen los libros en la política real. En un ejercicio de diacronía, tal vez podríamos decir que quizá Aristóteles no estaría de acuerdo en que lo que se practica hoy en día sea algo de la política que él teorizó.