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El esperma puede pasar síntomas de traumas a través de generaciones

Salud

Por: pijamasurf - 04/23/2014

Estudio revela que a través de un mecanismo no inscrito en el genoma los sintomás de traumas sufridos en la infancia pueden ser transmitidos hasta dos generaciones.

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Distintos investigadores se han esforzado durante mucho tiempo por identificar genes que ayuden a explicar por qué el cáncer y las enfermedades del corazón amenazan frecuentemente a ciertas familias. Sin embargo, aún no se tiene claro si la genética también puede ayudar también a explicar por qué los hijos y nietos de personas que han sobrevivido a eventos traumáticos tienen más probabilidades de experimentar enfermedades mentales que el resto de la gente.

Un grupo de investigadores europeos ha descubierto recientemente que los traumas durante la vida temprana pueden alterar un mecanismo no genético que gobierna la expresión de los genes en las células espermáticas de ratones adultos, y piensan que ésta es la razón que explica por qué las crías de estos ratones muestran los mismos comportamientos depresivos que sus padres.

La gente que experimenta traumas infantiles, como abusos sexuales o escenarios de guerra, frecuentemente experimentan desbalances hormonales. Los mecanismos que causan esto aún no han sido descifrados, pero los científicos coinciden en que es la expresión genética la que se ve afectada. Sin embargo, que estos cambios puedan heredarse es una idea controversial, pues implicaría que rasgos que no están codificados en el ADN pasaran a las siguientes generaciones.

Isabelle Mansuy, genetista de la Universidad ETH de Zúrich y coautora del estudio, señala que, a pesar de todos los estudios realizados hasta ahora, no se conocen genes que codifiquen la depresión o la esquizofrenia. Por esto es que se sospecha que factores ambientales, aunados al factor genético, podrían explicar que los efectos de un trauma sean heredados en determinadas familias.  

Para estudiar este efecto, se sometió a crías de ratón a periodos prolongados de estrés, apartándolas de su madre periódica e impredeciblemente por horas. Los ratones traumatizados exhibieron comportamientos alterados, como respuestas disminuidas al miedo y ciertos síntomas depresivos. Estos cambios de comportamiento son el resultado de un aumento en el número de microARNs en la sangre y el cerebro. Estos microARNs son pequeños fragmentos de material genético que no decodifican proteínas, pero regulan la expresión genética en circunstancias normales.  

Después de que las crías de los ratones traumatizados nacieran, su comportamiento fue monitoreado. Como se esperaba, mostraron los mismos síntomas traumáticos que sus padres, a pesar de nunca haber pasado por ningún trauma. Estos síntomas se detectaron incluso en la tercera generación.

Cuando los investigadores observaron el esperma de los ratones traumatizados, encontraron que también allí las cantidades de microARN eran anormalmente altas. Desafortunadamente, no se sabe aún cómo es que los cambios en el microRNA del cerebro son transmitidos al esperma, y aunque la tercera generación parece haber heredado los comportamientos traumáticos, estos no muestran el mismo aumento de microARN en sus gametos que las generaciones anteriores.

A pesar de no ser del todo concluyente, la verdadera importancia de esta investigación radica en que abre un camino para explicar un fenómeno que se creía biológicamente imposible. Este estudio muestra una forma diferente para asomarse no sólo al trauma, sino a la forma en que funcionan los mecanismos de la herencia. Poco a poco, se está volviendo evidente que la genética es sólo una parte de un proceso más amplio, en el que ciertos factores no genéticos y determinadas condiciones ambientales juegan también un papel muy importante.

[The Verge]

7 lecciones después de un año sin beber alcohol

Salud

Por: pijamasurf - 04/23/2014

¿Te gusta beber alcohol?¿Hace cuanto tiempo que no pasas una buena temporada sobrio? Te sorprenderías de lo que puedes aprender de ti mismo cuando pasas un tiempo sin beber

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¿Alguna vez ha pasado por tu cabeza la idea de que tienes que controlar la forma en la que bebes, que el alcohol te tiene tomado al punto de ya no sentirte en control de tu vida? Kelly Fitzgerald es una chica normal que tomó una decisión que le dio un giro radical a su vida: dejó de tomar alcohol. Cada experiencia es diferente; no todos sienten que beber se haya vuelto para ellos una forma de esclavismo voluntario, pero es bueno poder recibir consejos de alguien que está del otro lado.

Kelly lleva un año sobria y ahora escribe un blog llamado sobersenorita.com. He aquí 7 cosas que ha aprendido de sí misma después de dejar de tomar:

1. Estarás usando tus sentidos al 100%

Dejar de beber hace que tus sentidos despierten. Emociones, dolor, olores, sabores, sonidos. Todo es más vivo, aunque también pueda ser más doloroso a veces. Las cosas brillan más; lo más insignificante puede hacerte tremendamente feliz o traerte una inesperada nostalgia. Estás más atento; recuerdas más. La sensación puede ser abrumadora a veces, pero vale la pena sentir que estás vivo.

2. Empezar a entender quién eres realmente

Cuando dejas de beber, al menos por un tiempo, todo se vuelve más claro; te das cuenta de las cosas que crees querer pero realmente no quieres y de cosas que quieres pero no sabías que querías. Puede ser un gran reto aprender a socializar sin tener un trago en la mano, pero cuando lo logres vas a sentirte más en control de ti mismo. Además despertar en las mañanas sin cruda, tomar café e ir a correr puede ser el encuentro perfecto contigo mismo. Se trata de aprender a disfrutar las pequeñas cosas. Quizá empezaste a beber porque la vida te aburría, pero dejar de beber hace que la vida se vuelva algo completamente nuevo.

3. El alcohol ya no era divertido

No es fácil bajar el ritmo con el que bebes, para muchos la decisión tiene que ser de todo o nada. Una copa llama a la siguiente y a la tercera o cuarta ya no eres la misma persona que quería tener una noche tranquila. El problema no es querer divertirte; el problema es no poder parar aunque realmente ya ni siquiera te estés divirtiendo. A veces beber se vuelve simplemente una forma para prolongar la espera, para evadir la pregunta de qué es lo que quieres y hacia dónde quieres encaminar tu vida.

4. Una vida más manejable

Beber puede hacer que tu vida sea un desastre. Los primeros días y meses te acosa terriblemente el fantasma del alcohol, pero ya que pasas esa etapa el estar sobrio puede ser tu estado normal. Entonces quizá te des cuenta de que ya no bebías por gusto sino por la angustia de soportar la vida así, sin filtros. Si algo malo pasa no es el fin del mundo y, por cierto, el alcohol tampoco soluciona problemas realmente, sólo los aplaza un poco.

5. Eres una persona que merece amor

Puede que en un momento te des cuenta de que eres tú quien has estado saboteando tus relaciones amorosas. El alcohol puede ayudarte a justificar malas decisiones de todo tipo, incluyendo tus decisiones amorosas. Sin embargo, aunque no lo creas, tú también puedes tener una relación normal; alguien se puede fijar en ti aunque no estén completamente bebidos. Quién sabe; nadie dicta que no puedas conocer a alguien increíble en las profundidades de la borrachera, pero también vas a querer saber cómo es en la superficie.

6. La gente tóxica es como los malos hábitos

Este punto es importante. Si dejas de beber o usar drogas probablemente tengas que dejar de ver a ciertas personas. Sólo entonces te darás cuenta de a quién conoces realmente y a quién no. Te enfrentarás al hecho de que hay “amigos” de los que no sabes nada, ni te interesa saber nada, porque no tienes nada en común con ellos fuera de la fiesta y de ese continuo actuar como si realmente te estuvieras divirtiendo. Entonces descubrirás a quién aprecias realmente y quién está ahí para ti aunque no bebas. Deshacerte de tus “amigos tóxicos” junto con tu malos hábitos realmente tiene sentido.

7. No eres perfecto, y está bien

Deshacerte de un hábito como beber alcohol puede estar seguido de un periodo de culpa, vergüenza y arrepentimiento. Es una montaña rusa emocional; pasas por todos los estados de ánimo mientras tu cuerpo y tu mente se resisten a dejar la adicción. Pero entonces te darás cuenta de que sientes una gran cantidad de emociones que habían permanecido mucho tiempo adormecidas. Puedes cometer errores, pero son tuyos; el alcohol ya no justifica nada.  

Kelly dice que no se imagina volviendo a ser esa chica parrandera que antes era. Se siente feliz, plena, saludable. Todos los días, cuando despierta, se siente contenta de no estar cruda. El camino de Kelly no tiene por qué ser necesariamente el tuyo, pero si sientes que has perdido las riendas de tu vida, por qué no intentar recordar lo que es sentir ser tú mismo.